Está oscura noche
podría hilar estrellas.
Lejanas luminosas.
cual diamantes congelados,
prendidos en el mano del infinito.
Son lágrimas derramadas
por todos nosotros,
por ellos ,
por todo y
por nada.
Derramo yo mis lágrimas
al infame mar de las soledades.
Y me siento a pensar, a rezar...
hilando el recuerdo,
trenzando los sueños,
murmurando los versos
que exhalan suspiros
por todo y por nada.
Patricia. |