La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / EVERO / El Hijo de Osiris o El Hombre que Amó Mil Corazones(19)

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:350816]

A los dos meses de haber recomenzado nuestras vidas, Isabel, Lucía y yo, habíamos conseguido tener casi unos veinte clientes diarios. Lo cual era mucho pues, debíamos tener preparadas y puntualmente dispuestas cinco habitaciones. Además estaban los desayunos. Así es que los meses de Julio y Agosto de aquel año 2024, pasaron tan rápidamente que apenas nos dimos cuenta.
En algunos momentos de aquellos intensos días, recordaba vagamente a Miguel. Y pensé que ya nunca más volvería a verle. Creía que en verdad había sido la persona que me había liberado de mi trabajo de mujer pública. Su luz había influido para dar el paso hacia otra vida. Decisión que nunca me había atrevido a tomar hasta ese momento. Sin embargo al llegar el mes de septiembre, en el que la clientela descendió a cuatro o cinco personas diarias, comenzó a sobrarnos el tiempo, y con ello a echar en falta el ritmo frenético de la gran ciudad. Decidimos que un día a la semana, si podíamos, cerraríamos la casa rural, nos iríamos a visitar los centros comerciales y comprar algún hermoso vestido. En la segunda quincena de Septiembre ya no hubo más turistas, y el tiempo parecía que se había estirado hasta tal punto, que los días no terminaban nunca. Isabel y Lucía aprovecharon para revisar las habitaciones, las vajillas, las sábanas, e incluso hacían planes para ampliar el negocio. Yo... sentía una enorme nostalgia. Echaba en falta los paseos con Miguel, así como la plenitud y la alegría que colmaban mi corazón en su compañía. Buscando de nuevo esa felicidad perdida, fui capaz de pasar de las primeras páginas de los libros de respiración y magia.
Me imagino que como cualquier aprendiz, tuve mis equivocaciones a la hora de aprender a respirar, pero al final conseguí dominar el diafragma y llenarme de ese frescor que caracteriza una respiración profunda. Inspiraba cuatro segundos, retenía el aliento dos segundos, expiraba cuatro segundos y permanecía otros dos segundos sin respirar, hasta que empezaba de nuevo la secuencia.
Respecto al librito de magia, me llamó la atención el ejercicio de las esferas de colores. Visualizaba una esfera blanca o dorada que posteriormente vertía sobre todo mi cuerpo.
Sencillamente...Era agradable.


Texto agregado el 03-05-2008, y leído por 9 visitantes. (0 votos)


Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]