Ayer te observé, como nunca lo había hecho. Solía mirarte pero no detalladamente.
Sentí como tus ojos intentaban decirme algo, aquello que ambos queremos decir, percibí ese brillo que desprende tu mirada.
Toqué tu pelo, jugué con mis manos en él, te mantuve cerca, te sentí conmigo.
Fué fugaz, fué real, fué genial...
No te vayas.
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