EL ENIGMA DEL SALÓN.-
El salón esta repleto, no cabe un alma mas; o quizás si, ya que según tengo entendido el alma es incorpórea, por ende no ocupa lugar , en franca contraposición a la materia, que si lo ocupa.
Entonces se deriva que mi expresión es incorrecta. Lo que debería haber dicho, es que no cabe una persona mas. Claro para muchos, seguramente he vuelto a equivocarme; porque si entendemos por persona a la unión sustancial de cuerpo y alma, debería haber sido mas específico diciendo: No cabe un cuerpo mas, ya que hubiese vuelto a cometer la torpeza de asignarle un lugar físico al alma.
Claro esta que también esta ultima conjetura es absurda desde sus cimientos mismos, ya que el alma solo se separa del cuerpo al momento de la muerte; por lo que la expresión “cuerpo” a secas, se referiría solo a la materia inanimada (en cuanto ente carente de vida), vulgarmente conocida como cadáver.
Pero es poco usual que difuntos asistan a un salón, a escuchar mis soberbias disertaciones.
Aunque, si no me equivoco, creo que en Papúa del Norte se hizo algo así, pero no estoy muy seguro....
Y como yapa, si es que se me permite esta prosaica e inelegante expresión (que tiene por objeto indicar la aparición de un dato u objeto adicional); podemos decir que no esta resuelto el misterio de la existencia o inexistencia del alma en forma independiente de lo que es nuestro cerebro; por lo que el aparentemente simple problema de definir si el salón esta lleno o vacío, se tornaría irresoluble.
Según algunas corrientes científicas y filosóficas el alma sería una especie de energía eléctrica que domina todas las facultades del ser humano, y que es separada del cuerpo, al cortarse el cordón de plata en el momento de la muerte. Hay quienes la llaman cuerpo astral, ectoplasma, espíritu, etc... Por otro lado estan quienes sostienen que el alma no es mas que una invención del hombre para pretender perpetuarse tras la muerte; siendo en realidad un cúmulo de impulsos electroquímicos perfectamente localizados en el cerebro y que desaparecen tan pronto, como cuando este muere.
Así es, como la ciencia y la filosofía nunca bajan los brazos ante las dificultades de los problemas. Por ende puedo afirmar, sin el menor atisbo de dudas que el salón, no se encuentra ni lleno ni vacío. Ustedes queridos concurrentes son los únicos que con su presencia (o ausencia), pueden decidirlo. Sus inteligencias descubrirán con seguridad alguna respuesta. O quizás no descubran nada, como aquella señora que esta sentada en la séptima fila papando moscas y faltándome el respeto al leer una revista de cocina, y que si mi vista no me engaña es de Chichita de Erquiaga, la que leía mi abuela, pero eso no viene al caso, ni se compadece con la importante reunión que nos convoca. Le puedo pedir que se retire?, bien parece que la señora no se da por aludida; sigo adelante con lo mio entonces.
Siguiendo con mi discurso que tiene por objetivo enseñarles que no sabemos absolutamente nada de nada; que todo en la vida es un misterio inexplicable; que a lo sumo podemos intentar descifrar una parte del todo, el cual es inalcanzable ¿O quizás no se pueda descifrar ni una parte, siquiera?.
Por todo lo expuesto es que puedo afirmar que ni siquiera es seguro que estemos todos aquí, ni siquiera yo estoy seguro de estar presente. O mas complicado aun, es posible que algunos estemos y otros no, o viceversa. Quizás las paredes amarillas y deprimentes de este salón, sean simples estructuras mentales nuestras, o solo mías Dios mío!.
Que estemos sentados en la nada, o en sillas de madera, que toda mi disertación es fructífera o inútil. Que aca seamos doscientas personas como eran mis expectativas o solo dieciseis como realmente creo que veo. Todo es un enigma que me atormenta y no me deja en paz ni un segundo, no se si para ustedes que estan o no estan ahí es lo mismo.
Alguien me puede contestar por favor!!!, Que pasa que estan mudos y no responden? Acaso no les gusta lo que digo, o estan enmudecidos de asombro?
Como me duele la cabeza, Por Dios!, Estoy muy confundido, no puedo seguir así. Pero por favor! Otra vez usted señora leyendo esa puta revista, ya me hartó!
Ahora, con mucha discreción, me acerco a ella y de sorpresa le corto la yugular con esta tijera que tengo en el bolsillo
Vio señora como tiene usted que aprender a escuchar y respetar, ya no molestará mas a nadie con su indiferencia. ¿Y ustedes? ¿Por que no reaccionan?, ¿Adonde están? Porque me hacen sentir tan solo! ¿O será que no hay nadie? ¿Entonces a quien le corté la yugular? Y ahora me doy cuenta que estoy en mi vieja casa de barro, sin esperanzas y envuelto en la miseria; a mi lado yace vacío el frasco de las pastillas que me recomendó Oscar, junto a la también extinguida botella de vodka, y mas allá desangrándose, mi pobre perro Sultán, fiel hasta la muerte!
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