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Jinetes

Jinetes

Por: Eddy Grullón

Creo que si que soy fuerte, muy fuerte, yo no le tengo miedo a nadie, ni a nada, tampoco le temo a los muertos, lo digo porque aquella noche cuando llego a mi casa, lo primero que veo es, cuatro velas, y en medio de ésta una caja de muerto, y dije: ¿qué es esto? Pero no sólo era una caja de muerto.

Había algo extraño, yo no lograba entender bien lo que era, allí habían muchos hombres velando aquel muerto, pero ninguno de ellos tenía cabeza, eran cuerpos parados, es decir, que estos al no tener cabeza, no podían llorarlo.

Ahí está el problema, porque yo no quería entrar a la casa, el misterio se apoderó de mí, miraba hombres sin cabezas, jinetes, yo estaba en la puerta observando todo lo que estaba sucediendo en casa. Bueno, está bien – dije, voy a entrar, y me importa un carajo el muertito, y camine a la sala a ver el muerto, era un hombre, grande, y fuerte también, pero ¿que extraño? y me pregunto, ¿por qué no tiene camisa ni franela? ¿Por qué sólo tiene pantalones…? Que extraño. […] No tiene camisa ni franela.

Entonces me pregunté, ¿Qué sucede aquí? ¿Qué significa esto? ¿Por qué quieren meterme miedo? No, no, esto debe ser una broma, me puse muy pálido y hasta nervioso, ohh muy nervioso. Miraba a todos en casa, pero no, no tenían cabeza, sólo eran cuerpos, eran jinetes, miro de nuevo la caja, pero cuando miro el cuerpo, el muerto estaba respirando, uhh, uhh.

¿Por qué se hace el muerto…?
¿Por qué juegan conmigo…?
¿Que intentan hacer…?
¿Quierén meterme miedo…?

Llamé a todos en casa a mis hermanos, a mis tíos, y hasta mis padres, pero, no, no había nadie en casa. En ese momento me prendí como la cuaba, estaba nervioso, dabas vueltas en la casa como un loco, caminaba sin lugar. Hablaba solo también, me sentaba, me paraba, ¡me acostaba! ¡Maldición!! ¡Maldición! Qué rayo sucede aquí. ¡Se burlan de mí!! ¡Ríen de mí…!

Les hablabas a los jinetes, pero para que le hablaba, hay muchas razones sobre esta existencia tan extraña…. Estos no tienen oídos, pero escuchan, no tienen ojos, pero pueden mirar, no respiran, sin embargo viven como hombres, no tienen boca pero hablan. Casi. ¿No le parece un poco extraño? ¡Si, si!! Creo que me voy a poner loco, loquito, y todo por culpa de estos hombres sin cabezas.

Entonces salí de la casa, tenía que hacerlo, miraba para arriba, levantabas las manos, pero volví a la casa muy guapo, exactamente como un demonio, agarre un jinete por la mano, y empecé a darle golpes como un lunático. Vuelvo y repito, soy muy fuerte, a nada le tengo miedo. Muy rápido otros jinetes me agarraron y me controlaron la vida, la furia. Pero no, no pudieron conmigo, le entre a las trompadas a todos los jinetes que allí habían, en ese momento yo estaba exhausto, no podía controlarme.

Entonces ¡Observen!! Esta parte.…

Cogí, esa caja de muerto y la levanté, pero no podía con esta, este muerto si que era gordo y pesado, pero me acorde, ¡El respira! ¡Respira! ¡El muerto respira! Maldito, Entonces se me prendieron los ojos como si yo fuese un mutante, u otra cosa rara, y la levante, levante aquella caja pesada, sin impórtame aquel muerto que allí había, la tomé, y me la subí al hombro como un loco, o como un maniático.

Salí con está para afuera, caminaba con ella rumbo al cementerio, caminaba con mi caja, con la maldita caja, todos en el pueblo me miraban, me observaban, y me preguntaban:

- ¿que es eso que lleva?
- ¿Estás loco?
- ¿Por qué hace eso?

Eran pregunta a las cuales respondí, no están observando, esto es un muerto, un estúpido que llevan a mi casa, y seguí caminando. Pero finalmente pude llegar, no le voy hablar mentira a principio sentía miedo, las cruces, las bóvedas, las gramas, el mal olor, los malos pensamientos, trataba de no hacer malos pensamientos. Ya ustedes saben, soy fuerte, muy fuerte, no le tengo miedo a nada, ni a nadie, ni al mismo diablo, ni a Hade el rey de los muertos.

En ese momento vi una bóveda vacía, tiré esa caja pesada al suelo, y la entre en aquella vieja bóveda. Pero en ese momento rápido, muy rápido, el muerto abrió la puerta de la caja, y dijo: espera…espera… no me entierre vivo, déjame salir, y ese mismo instante salió corriendo, y se fue… yo me quede mirándolo y hasta me reí ja, ja, ja, ja, y dije: uhh uhh… se fue… El muerto se fue corriendo…

¿Qué paso…?
¿Qué extraño verdad…?
Y ahora que voy yo hacer. No, no, y salí corriendo como un estúpido, y mientras corría decía párate, no te valla, espérame, pero ya era tarde, se había ido.

finalmente salí del cementerio muy cansado, y me arrodillé en el suelo del cansancio que tenía, y miro a mi frente, eran ellos, eran los jinetes, estaban ahí, me siguieron, me querían a mi, se me acercaron, y en ese momento, uno de ellos me pones las manos en los hombros, yo intento mirar su cabeza, pero, cual si no tiene, y me pregunto:
¿Me estarán mirando?
¿Estarán respirando?
¿Me estarán escuchando?
¿Saben algo de mí?
¿Qué saben estos locos?
¿Qué hablan?

Porque yo no veo nada, no tienen cabeza, son jinetes, y digo: ¿Qué peculiar es todo esto? Ellos son hombre sin cabeza, pero, ¿Qué es lo que quieren de mi existencia? ¿Qué buscan estos locos? todavía estoy arrodillado, todavía sigue con las manos en mis hombros, ¡maldición de seguro se están riendo de mí! ¡De seguro hablan!! Oh, ¿Qué son? ¡Marciano…!!

Entonces me paré y dije: ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren ustedes de mi a esta horas de la noche? Entonces uno de ellos saco una espada, y me cortó la cabeza redonda, bien redondita, ¿Extraño verdad?, muy extraño. Porque no caí al suelo muerto, mi cabeza tenía vida, ¡mi vida!!, estaba en esa cabeza, esa cabeza era mi existencia. Mi vida continuó en esa cabeza, (entiendo) luego miraba mi cuerpo tirado, y le sonreía, baskin, ¡coñazo!! Llamaba mi cuerpo, pero no, no me hacía caso, no obedecía. Pero como ha de oír si yo estoy aquí, ¡yo soy quien escucha!! ¡Yo soy el que observa!! ¡Yo soy quien habla!! ¡Yo soy quien respira!! uhh, pero, y ahora.

¿Qué va a pasar conmigo?
¿Acaso yo también soy un jinete?
¿Acaso yo también soy un loco…?

Miré a los jinetes, eran muchos y todos estaban frente a frente a mí, y dije: esos malditos locos, ¡asesinos de cuerpos! ¡Devuélvanme mi vida!! Entonces uno de ellos agarro mi cabeza, ¡mí existencia! y me llevó, me llevaron, entraron al cementerio, se desaparecieron con migo, “extraño, muy extraño”, algo quizás nunca visto, ni escrito mucho menos, esos jinetes me llevaron a una habitación muy hedionda. Allí en esa habitación habían otras cabezas, y todas estaban encerradas en vidrio, e inmediatamente busco uno para mí y me encerró, me coloco allí, como si yo fuera un jarrón de oro.

El muy ingrato me guardo en una habitación con otras cabezas, lo ven soy fuerte, pero de nada me sirvió ser fuerte, porque, que puede hacer un hombre sin pies y sin manos, ¿como se puede defenderse un niño de dos años de un adulto? en mi caso era peor, porque mi vida se había convertido en una cabeza con vida, una maldita cabeza. Entonces me preguntaba ¿Qué voy hacer aquí? ¿Que irán hacer con migo? ¿Qué clase de vida va hacer esta?

Al día siguiente veo que abre la puerta un jinete, le quería hablar, pero para que hablarle, si no tiene oídos para escuchar. Me quede mirándolo, observándolo, quería ver con estos ojos lo que iba hacer, y en ese momento cogió una cabeza, se la puso en su cuerpo, se la adaptó. Mira que desgraciado – dije. Porque no se la puso para ir a beberse una cerveza, ni para ir de compra, ni mucho meno para ir de visita. Este jinete estaba lleno de maldad y odio, se golpeaba en la paré, le besaba el cuerpo a un animal que había allí, le daba beso en todas parte, luego corrió a la segunda bestia o animal, un caballo, si este jinete es un cochino, es malo, muy malo, dirá él, como no es mi vida, ni mi cabeza, ni mi existencia, voy aprovechar esta oportunidad, y se le acerco al caballo, lo besaba en la boca, le lamía la boca, luego se fue deslizando hacia su parte, ohhh Dios, Dios, no lo permita ¡por favor…!! Dijo la cabeza que tenía puesta el jinete.

Sí, soy fuerte, porque miraba todo lo que estaba sucediendo, y lo disfrutaba, me reía, ja ja ja ja, entonces el jinete se aprovechó, y termino de deslizarse, se coloco al lado del órgano del caballo…. ¡ah! ¡Ah! No, ¡No!! No, no voy a intentar narrar, ni mucho menos escribir lo que este loco jinete hizo, porque si lo hago no sería una obra perfecta. Pero si voy a decir que este jinete le beso hasta la sombra al caballo, ¡Qué asco…!!

Luego fue a la habitación, y se quito la cabeza como si esta fuera un objeto cualquiera, la coloco en su lugar. Este lloraba como un niño, maldijo haber nacido, maldijo a su madre y a su padre, estaba rojo como la sangre, tenía rabia, pero ¿como puede defenderse? no podía, no tenía nada, no tenía manos ni pies, trate de animarlo, hablaba con él sobre cosas, pero nada, era igual, yo también me sentía mal, sabía que muy pronto mi turno a de llegar. Que malo son, que malo es estar atento a otro, - dije.

El jinete salió por esa puerta sin decir nada, ni media palabra, claro, ¿con cuales labios iba hablar? ¿Cómo diablo camina si no puede ver?
¿Cómo oyen si no tienen oídos?

Son jinetes, hombres sin cabezas, yo no creo en estas cosas, pero mis facultades, mentales, me han llevado a creéis, porque ahora vivo en el infierno, en el infierno de los jinetes.

Santiago Republica Dominicana
29 de abril del 2008.


Texto de eddygrullon agregado el 04-05-2008.
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