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Inicio / Cuenteros Locales / mjr10 / Mi Flor, Mi Conyugita

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Mi Flor

Me levanté por que no aguantaba más mirar al techo oscuro con mis ojos abierto como búho, que se yo cosas de padres, María duerme como si nada pero yo no… no puedo, pero debo ser justo con María ella, estas últimas semanas no paró un minuto, que el vestido de Flor, el salón de la fiesta, el horario para la misa, que la lista de invitados, peleándose con Flor por unos parientes que ni yo conocía pero según ella vinieron a nuestro casorio, el turno de la peluquería para ambas, mi ropa y la de Pedro mi hijo menor. Creo que María también cumplía quince años juntos con mi hija. Me levanté despacito para no despertarla a María, me puse las chinelas al pasar mientras caminaba, de memoria, siempre las dejo en la punta de la cama y me fuí a fumar un cigarro al patio de invierno, ese patio que nos separa con la pieza de Flor. Que tiene macetas en las ventanas de ambos cuartos, y unos cuantos macetones en el piso naranja claro con helechos que me hicieron comprar al artesano de la familia de María. Una canilla baja para enchufar la manguera y yo cargando mi reposeerá de lona para fumarme los nervios. Uno tiene esas debilidades que son los hijos, pero nunca se pone a pensar en las debilidades que vienen con ellos, los eventos. Pero la vida transcurre y con ella las vivencias, y no se por que estoy así, invadido de fragilidades, me siento un cristal que se rompe al mínimo roce. Será por que la veo mujer y sin darme cuenta se me fue de las manos, de mis brazos, y se desplegó a la vida, y hago una pitada que dura una vida, y cuando suelto el humo se va un suspiro infinito, y tiro la colilla sin terminar de fumarlo al cigarrillo. Cruzo mis manos sobre la nuca anudada de pensamientos, trato de buscar comodidad, estiro mis piernas, y cierro los ojos y me lleno de Flor, me inunda, me consume por completo, ella transita en mí como un río caudaloso, es ella y después yo, soy alguien sin defensa por que ella es mi sol, mi hija ¿entendes? Y sé que suena exagerado pero no doy más me duele que crezca así, tan deliberadamente. Ayer la ví y mé propuse ser objetivo pero no pude, me extasié en ella, no se bien que hacía con su teléfono viste que los chicos ahora se mandan mensajitos de textos y esas cosas, ella ahí en el sofá sentada a la par de la lámpara de pié de la sala en su mundo, fresca, riéndose sola, me horrorice y me puse serio al pensar que podía ser un novio, al segundo me reí. Me salía ir y abrazarla pero dije no dejala, y ahí me sorprende María atrás de la heladera abrazándome y diciéndome que deje de moquearme, y nos fuimos al jardín. Apoyo los codos en los descanso de la reposeerá y veo la hora, las tres, recorro el cielo y se me corrió la luna, al menos en mi pedazo de cielo ya no está. Y se me cruza verla cuando nació, así tan bebe, tan rosada, sus manitos asomando por los puños largos, sus ojitos cerrados, y su pataleo constante, ese gritito finito mezcla de llanto y conversación que los bebes tienen con la vida. Las piernas gorditas y blancas que se balaceaban como un barco en alta mar que no vuelca, trotecito de pies con resortes. Y pasaron los años más para ella que para la vida misma. Mañana ella cumplirá quince años y yo desde mi lugar la veré como una princesa sin dejar de ser mi bebe.





Mi conyugita

Trazas el aire en reposo, lenta y murmullando.
Veo que me inyectas un run run de amor
Magia dilecta tuya, arma eterna.
Me conspiro y me declaro culpable, me entrego.
Las nubes te hacen derrapar por el piso, pero no te caes.
Entonces soy insignificante y no existo en mí.
Soy una estrella en un cielo nublado.
Y en tu semicírculo que no se va de tu cara.
Me conseguís inaugurándome en cada momento
Pliegue continuo y mejorado mío.
Domadora inconciente de mi Dios, de mi galaxia
El confort me besa, como adoquines de tus futuros carmines.
Mi horizonte dejó de ser una línea infinita, a vos.
El aire de tu Johnson me endulza tontamente.
Eximí de mirar el cielo, ninguna estrella fugaz, estaría a tu altura.
Y mé naces y mé lloves.
Y mé logras y mé soleas.
El viejo roble mira y mira, como jugamos.
Mi conyugita.
Mi hija.


Texto agregado el 05-05-2008, y leído por 200 visitantes. (13 votos)


Lectores Opinan
2008-05-15 12:03:02 el mas puro y verdadero amor, brota de tus palabras porque nace en el corazón divinaluna
2008-05-13 19:26:25 Uy!!, belliiiisiiimooo!, muy dulce. Pero es tan cierto todo lo que decís; los padres nunca dejamos de ser unos babosos incorrejibles. Ja! NANAI
2008-05-13 12:25:04 Amor de padre en efecto y sentimientos nobles sencillos y honestos, siempre los mejores. Un saludo! josef
2008-05-13 00:37:22 Muy lindo.Lleno de sentimiento.Lo fui siguiendo y la verdad lo viví.10 puntos. anny745
2008-05-12 21:33:21 Este texto reboza amor por todos los costados. Amor de padre, ojos de padre, mirada de padre......***** claraluz
2008-05-12 19:36:59 Bello. Muy sentido. 5* ZEPOL
2008-05-12 14:43:08 Qué hermoso, y como dice Victoria, quienes somos madres (en mi caso) y hemos visto crecer a nuestros hijos, entendemos perfectamente ese sentimiento, esa angustia ante lo incierto, ese orgullo de verlos tan grandes y tan bellos ... Siempre sabemos que no son para nosotros y nos llenamos la boca diciéndolo, pero siempre también nos llega ese momento en que la conciencia d esa realidad nos supera. Un escrito precioso. Felicitaciones, 5* sara_eliana
2008-05-12 06:12:09 Que belleza de texto!Me has sensibilizado a tal punto,que me siento una tonta para escribir un comentario que pueda abarcar mi sentir. Solo te puedo decir que esas escenas que mencionas pasan por mi mente como si viera una película,de esas que gustan hasta las lágrimas. Un padre involucrado vale por todas las estrellas del universo. Vn a ti en catapulta******** Besitos Victoria 6236013
2008-05-10 03:34:28 cuanto amor transmites en este texto!! me gusto muchisimo!! 5 ***** annacordobesa
2008-05-09 09:42:20 Prosa y verso excelente, emocionante. margarit a-zamudio
2008-05-07 02:35:10 nada más grande que ese amor puro y sincero. felicidades. uleiru
2008-05-06 16:02:11 Bueno, Javier, tengo a mano un pañuelito, amigo, por si las babas sobrepasan lo tolerable y comienzas a ahogarte, jajaja.Comprendo bien el sentimiento que tan tiernamente expresas y recuerdo sus quince, sus dieciseis, sus diecisiete...jajaja.Ellos son sin duda, las estrellas que más brillan en nuestros ojos.Un saludo. naju
2008-05-06 02:46:50 Mucho amor de padre , se reconoce la mirada ...bellos recuerdos de hija me traes... naiviv
2008-05-05 23:55:25 Estoy extasiada con esa descripción tan poética que haces de tu hija de 15 años: Flor. Cada imagen que usaste para describir ese sentimiento, que sólo se entiende cuando se es padre o madre. Ese miedo que penetra en nuestras entrañas cuando se ve crecer un hijo; esa impotencia que se siente cuando se percibe que se nos escapa de las manos; ese sufrir por no saber qué le depara su futuro. Amigo, ¡qué belleza lo que has escrito, qué himno a ese sentimiento de ser padre! Estoy erizada por la emoción que he percibido en cada letra y que ha contagiado mi alma. ¿Qué te puedo decir de mi conyugita? Precioso. Sabes, te mando mis cinco estrellas, pero cuando anochezca, me pararé en el balcón de mi ventana, atraparé muchas estrellas, y le pediré a Manscupia que se convierta de nuevo en abeja, para que te las lleve. Un abrazo grande, grande. Sofiama
 
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