Pude notar la grandeza cuando empecé, lo hice suavemente, sin siquiera la intención de opacar o sobresalir. Lo cierto es que dejaron a un lado a quien les hablaba, y sin darse cuenta, sus ojos se posaron sobre mí, tenían la mirada perpleja y exaltada, al parecer les había interesado más lo que de mi boca salía.
Mi mensaje no tenia nada que ver con lo que ellos hablaban segundos antes, pero el contenido que les decía era sumamente real, profundo, cotidiano e interesante a sus oídos. Al principio utilicé ciertas palabras que no eran conocidas para ellos, pero a pesar de que parecía que comprendían, algunos gestos que hacían de manera inconciente me decían que no lograban entender lo que les explicaba.
Al no preguntarme el significado de aquellas palabras que estaba yo seguro que desconocían, me di cuenta que no eran mas que personas inseguras y tímidas, y por eso no se atrevieron a preguntar nada acerca de lo que yo les estaba diciendo en ese momento, supongo que no lo hicieron por miedo a que su ignorancia se viera descubierta, o sencillamente para evitar humillaciones. Humillaciones hechas por mí mirada tal vez. Me compadecí de ellos y comencé a utilizar palabras más sencillas o sinónimos, como prefieran llamarles.
Sé que mi voz no es muy agradable, pero eso no les molestaba, al igual que tampoco los molestaron mis gestos arrogantes y mis ademanes de superioridad, los hacía espontáneamente, es que sencillamente yo era el dueño de ese momento, era el dueño de sus oídos y de sus miradas, fui el dueño de la atención.
Me sentí por encima de ellos cuando me percaté de la aguda conexión que había en mí, estaba haciendo tres cosas a la vez, una de ellas era lo que pensaba, la segunda era lo que les decía, y la tercera era el análisis al que estaban siendo sometidos mis oyentes, analizaba con minuciosidad cada gesto, cada movimiento, cada mirada, cada intento de palabra.
Decidí entonces hacer un pequeño pero grandioso experimento, si todo resultaba como estaba planeando inequívocamente e inconcientemente mi ego se elevaría aún mas de lo que estaba. El experimento consistía en hacer una pausa un tanto larga, y luego al retomar la palabra desviaría el tema poco a poco hasta dejarlo a un lado por completo.
Cuando lo hice pasó lo que esperaba, noté ansiedad, nerviosismo y tensión en ellos, y no la pudieron resistir, y uno de ellos me interrumpió, y me pidió que regresara al tema inicial, los demás lo apoyaron con las cabezas y miradas. Entonces mi ego se elevó aún mas, ya mi hipótesis antes del experimento era ahora un hecho comprobable dentro de mi mente y comprensión.
Llegó un punto en que me desdoblé y me hice espectador de mi mismo, esto lo planteo de manera metafórica.
Al terminar mi exposición observé que ellos habían comprendido el contenido del mensaje y que también lo habían asimilado, ya que sus gestos los descubrían, bajaban la cabeza haciendo ademanes de comprensión, eran como especie de libros abiertos, de esos que tienen las letras grandes, así como los textos infantiles que también están repletos de ilustraciones.
Fue allí donde me percaté que mi tiempo con ellos había culminado, entonces me levanté y me despedí cordialmente de ellos, y supe que eran personas sin personalidad, que por primera vez en sus vidas se habían identificado con algo, y cada uno de manera individual, cada uno con su criterio, que no necesariamente debía ser el mismo de otro, solo en ese momento fueron ellos mismos, no seguían a nadie, y descubrieron un poco lo que es la esencia del ser, y todo eso sin darse cuenta, aunque yo si lo noté extasiado.
Decidí partir para estar solo, ya que ellos tenían muchas cosas en las que reflexionar, ellos no eran nada para mi, lo contrario de lo que yo había sido para ellos en ese momento, y es que aprendieron algo de mí, y yo muy poco de ellos, por no decir nada, eran predecibles y monótonos en el arte de vivir, en el arte de la autenticidad individual. No tenían base, en pocas palabras no me llenaban ni un poro.
Subí las escaleras de la residencia, entré al apartamento y me dispuse a descansar del gran esfuerzo que había hecho sin esforzarme. Lo que me agotó fue el minucioso análisis.
Me recosté en el mueble y cerré los ojos, y solo pensé una frase que decía lo siguiente: “Eres tan grande que eres incomprendido, o sencillamente te creen loco.” Por eso a veces cuando estoy conmigo mismo es mucho mas reconfortante que cuando estoy acompañado, y es que esa es la grandeza personal que nadie conoce y que en muchos casos es imposible compartir.
Traté de poner mi mente en blanco para alcanzar el sueño finalmente, pero me era imposible, ya que mis pensamientos se tornaron demasiado profundos, intensos y absorbentes, y me sentí preso de mi mismo, y un día como hoy son fugaces relámpagos, o cortos destellos luminosos que me aíslan de todo por fracciones de segundos, pero en realidad pueden ser minutos y hasta horas, son como paréntesis abiertos en el tiempo. Es por eso que agradezco hoy a ese grupo de vacíos, ignorantes e hipócritas, ya que por ellos, hoy he mejorado mi manera de pensar, me conozco un poco mas, soy como quiero ser, y lo mas importante es que los acepto y los respeto, porque sé que no hay en esta tierra nadie como yo, y sé que jamás el mundo será mío. Nunca estaré solo físicamente como a veces quiero estar.
E.J.L.H. |