-Hoy podemos hablar un ratito de la constitución del ser humano.
-Parece-contesté- que ya se sabe casi todo. Estamos en el 2024. Se ha estudiado totalmente el código genético. Se sustituyen partes del cuerpo humano, que han sido regeneradas en laboratorios. Respecto al cerebro, se sabe la gran mayoría de los lugares que están asociados a las distintas funciones...
-Tal vez todavía hay algo que afortunadamente no se ha estudiado del todo.
-¿Qué es?
-Es la realidad que oculta la materia física.
-¿Qué realidad?
-Pues que el hombre es esencialmente una unidad eléctrica.
-Sigue, por favor, Miguel.
En verdad todo lo que vamos a decir se ha dicho mil veces, de una forma o de otra. Pero, ya no sé, si afortunadamente o no, apenas se le ha hecho todavía caso. Y si algún día lo hacen será más bien con la finalidad de dominar y explotar ese nuevo mundo. Por otro lado también es otra verdad que el cuerpo físico oculta esa estructura interna, y no es tan sencillo inventar una máquina tan sofisticada que lo modifique. La máquina que teóricamente pudiese interactuar con esa materia, sería algo parecido al cerebro de un mago.
La Magia siempre ha existido porque algo de cierto hay en ella, y quienes la practican, han llegado a ciertas comprobaciones respecto a la relación causa y efecto.
-Que es La Magia.
-Se podría decir, independientemente de otras muchas más definiciones, que Magia es la utilización de la materia luminosa por parte del cerebro y el corazón humanos. En realidad es mucho más sencillo de lo que la gente piensa.
-¿Sí?
-Mira-continuó Miguel- el hombre o la mujer pueden visualizar cómo unas líneas de luz suben en forma de espiral rodeando su columna. Como la columna vertebral en realidad es paralela a otra columna de fuego o electricidad de la materia, provoca indefectiblemente que el ser humano se convierta en un campo magnético que todo lo atrae. Si meditamos en esa forma, al cabo de un tiempo podremos comprobar cómo la materia más sutil del ser humano se va electrificando y magnetizando.
-Eso parece una cosa excesivamente sencilla.
-Claro.
-¿Y eso funciona?
-Sí.
-Y para qué sirve.
-Cuando pasamos unos haces de luz en forma espiral bien casi verticalmente a la columna, o incluso alrededor nuestro, estamos acumulando unas partículas de materia que son sensibles a los pensamientos y sentimientos de los demás, pues estos están compuestos de idéntica materia. Se podría decir que estamos creando una estación receptora de materia sensible.
-¿Y?
-Y a la vez, esa materia se puede utilizar y desplazar hacia otras partes del planeta.
-¿Así de sencillo?
-Sí.
-¿Es por eso que cuando tú entraste en el club, de alguna forma atrajiste mis deseos y mis anhelos que están formados de materia hacia tu campo magnético?
-No lo has podido decir mejor.
-¡Josplis!
Miguel Sonrió.
Para que el proceso de acumulación de partículas materiales sensibles, se pueda completar, debe de entrar también la respiración.
¡Por eso me recomendaste el libro!
-Sí, Emilia.
-¿Qué tiene que ver la respiración con la visualización y con la electricidad?
-En verdad que es un enigma, pero funciona. Imaginemos que caminamos por la calle. Mientras lo hacemos comenzamos a respirar profundamente. Al inspirar nos recordamos como seres que son partes aisladas para poder conservar la propia autoconciencia con respecto al Universo, pero a la vez unidas a el por toda la materia que circunda La Tierra y El Sistema Solar.
Suavemente inspiramos el aire, que es oxígeno mas cierta clase de partículas de alguna materia viva. Algunos le llaman prana, yo no soy tan sabio y solo puedo constatar que la revitalización funciona.
Caminamos placenteramente entre árboles, incluso entre los coches, sintiendo el frescor de una hermosa mañana de primavera.
Cada bocanada de respiración nos revitaliza, y anhelamos Ser Uno con el Universo. Con nuestra mente deseamos abarcar todo el espacio. Nos dejamos llenar, ser colmados de vida.
-¡Qué agradable!
-Josplis... interrumpió de golpe Miguel. Lo vamos a dejar aquí el proceso mágico de respiración y adquisición de partículas luminosas.
-Por favor. Podías continuar... está tan interesante-le animé a Miguel pues me sentía tan feliz en su compañía que sus conversaciones eran como un regalo del cielo.
-No. Otro día hablaremos más sobre el tema. Pues si bien en hemos dicho lo más importante y esencial, tiene otras peculiaridades que es necesario desarrollar. Pero para terminar, el secreto de toda magia está en la continua práctica y en lo que la gente vulgarmente se denomina como amor. El Amor es en realidad la Ley de Atracción Magnética a la que esta sometido todo. Desde las Galaxias, pasando por las Constelaciones, los Sistemas Solares, Planetas, y el mismo ser humano.
-Amor... ¡Qué hermosa palabra!
-Así es. Amor o La Ley de Atracción Magnética. Campos de energía-conciencia-materia de que está compuesto el Universo.
-Miguel...
-¿Sí?
-Me siento inmensamente feliz.
-Sí.
-¿Crees que me podré desarrollar como una radiante maga o brujita?
-Sí
-Por qué
-Ya te lo dije. Tienes los requisitos.
Hubo unos segundos de silencio. En aquel momento sentí un extraño calor que ascendía por toda mi columna. Era agradable. Era como una caricia suave y fresca que ascendía hacía más allá de la cabeza. La coronilla me cosquilleaba. Durante unos segundos también noté como si algo me trazase un círculo encima de la cabeza. La paz, el amor, la belleza, la armonía me invadían y se apoderaban de todo mi ser. Me detuve y le abracé. Y así permanecí largos minutos. Luego el corazón me cosquilleaba. Más que el corazón era la parte de la espalda. Tal vez era parecido a una espada de luz que penetraba mi pecho.
-¡Miguel...
-¿Sí Emilia?
-Esto es el cielo.
-Es amar con el corazón.
-Yo pensaba que eso era un dicho de la gente.
-No. Todavía nos queda mucho por hablar, pero podríamos decir que se puede compartir energía, a través de diversos centros magnéticos que tiene el ser humano. Amar desde el centro magnético que permanece entre los omóplatos trae la paz, la belleza y la vida.
Mas bien podría decirse que nos deslizábamos flotando por el sendero. Éramos como una suave brisa, en un atardecer de verano, cruzando los espacios verdes y frescos de un mundo encantado.
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