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Inicio / Cuenteros Locales / xti / ¿Porque las vacas son blancas y negras?

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Todo comenzó en unas altas y frondosas montañas, donde los pajarillos veían salir el sol todas las mañanas y las flores tocadas por el rocío de la mañana despertaban con la alegría de un nuevo día.
En lo alto de esta montaña vivía un vaquero que tenía doce vacas, doce hermosísimas vacas blancas, porque en aquellos tiempos, todas las vacas eran blancas.
Pero ocurrió una mañana algo inesperado. No salió el sol, sino que una espesa capa de nieve lo cubrió todo.
Al vaquero, como cada mañana le entraron unas ganas tremendas de beber un vaso de leche, y salió como cualquier otra mañana al encuentro de estas, pero no las vio. Miro a su alrededor, pero no la encontró, buscó y busco por toda la montaña, miró en los pozos, el río y hasta debajo de su cama; ¡pero nada!, ni ninguna vaca. Las llamó una y otra vez, ¡Margarita!!, ¡ ¡Candela! !... y después de un buen rato, delante de sus narices escuche un tremendo ¡ ¡ ¡Muuuuuuuuuu!!! Que le dejo sin sentido. Tras saciar su sed con un enorme vaso de leche fresquita, entendió que es lo que había ocurrido: “Las vacas, al ser tan blancas, no se ven sobre la nieve blanca. ¡ ¡Pero no me puede volver a ocurrir esto!!”
- exclamó el vaquero.
Pensó y pensó alguna manera de solucionar su problema, y pensó tanto que le salió humo por orejas. Y al final de largas horas pensando, por fin una buena idea; ¡no podía fallar!, era simplemente perfecta.
Cogió un cubo de pintura negra, tan negra como el carbón, y como un rodillo pintó una a una sus doce vacas, e hizo correr la voz para que todos los vaqueros del mundo pintaran sus vacas de negro. Y se fue a su casa tan tranquilo y tan contento por haber solucionado el problema de las vacas blancas.
Pero llegó la noche, y al vaquero, como todas las noches le entraron unas ganas tremendas de beber un vaso de leche, y salió como cualquier otra noche al encuentro de estas, pero no las vio. Miro a su alrededor, pero no la encontró, buscó y busco por toda la montaña, miró en los pozos, el río y hasta debajo de su cama; ¡pero nada!, ni ninguna
vaca. Las llamó una y otra vez, ¡ ¡Margarita!!, ¡ ¡Candela! ... y después de un buen rato, delante de sus narices escuche un tremendo ¡ ¡ ¡Muuuuuuuuuu!!! Que le dejo sin sentido. Tras saciar su sed con un enorme vaso de leche fresquita, entendió que es lo que había ocurrido: “Las vacas, al ser tan negras, no se ven en la noche” Que disgusto se llevó nuestro vaquero, lloró y lloró, y siguió llorando tres días seguidos, hasta que se quedó sin lágrimas; entonces comenzó a pensar, pensó y pensó, y pensó tanto que le salió humo por la nariz. Entonces, por fin una buena, idea, una buena de verdad. “No puede haber nadie tan inteligente como yo” — pensó el vaquero. Y cogió entonces un cubo de pintura blanca. Pintó una por una sus doce vacas, y las dejo tan guapas y bonitas que ni ellas mismas se reconocieron cuando se vieron reflejadas en el río. El vaquero las había pintado de negro, dejándoles unas manchitas negras por todo su cuerpo.
De esta forma, podría verlas sobre la nieve, pues resaltarían sobre el blanco las manchas negras; y también podría verlas cuando se hiciese de noche, porque resaltarían sobre la negra oscuridad las partes blancas de la baca.
Y se fue tan feliz el vaquero a su casa. Esta vez si que había solucionado el problema. Llamó a todos sus amigos vaqueros de las colinas más próximas, que por cierto, estaban algo enfadaos con él, porque por su culpa se habían quedado sin su habitual baso de leche de cada noche; pero cuando les contó que ya había solucionado el problema, se pusieron tan felices, que hicieron una fiesta en la que se emborracharon de leche. Y todos, absolutamente todos los vaqueros del mundo hicieron a caso a nuestro amigo y pintaron sus bacas de la misma forma.
Y desde aquel día, sea de noche o de día, haya sol o nieve, no hay vaquero en todo el mundo que se quede sin su baso de leche.

Texto agregado el 19-04-2004, y leído por 4433 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2004-09-26 09:54:52 Hermoso cuento infantil. Cuida más la ortografía, eso sí. OrlandoTeran
2004-04-19 11:06:20 Bien narrado e inocente. Felicidades. Para saber por qué hay hombres blancos y negros, les recomiendo lean a Tarengo: "El bolero del jardín II". Barangel
2004-04-19 10:41:48 Se me olvidó: !Mira que ponerle Margarita a una vaca! (es broma) margarita-zamudio
2004-04-19 10:37:36 Claro. Es un cuento infantil. De eso no cabe duda, pero no por eso deja de ser bueno. Es lo que debe ser un cuento infantil: tierno, fantástico, inocente y lindo. Me gustó. La única pega es la ortografía: Vaca se escribe con V, por lo de los cuernos, los cuernos de la v y también vaso (forma de copa¿no?). Por lo demás bien. margarita-zamudio
2004-04-19 09:59:52 como naracion esta bien, muy bien, pero para mi gusto es algo infantil. valquiria
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