Una mañana o quizá
una tarde
de un día cualquiera,
dejó de ser necesario
registrar en el papel
o en la pantalla,
palabras,
versos quizá como éstos
o como tantos otros.
Un día así,
un día
de una semana cualquiera,
de un mes cualquiera,
de un año cualquiera,
de este no tan viejo
pero sí gastado siglo,
dejó de importar,
dejó de ser vitalmente
necesario
sentarse a escribir
en cualquier rincón
de la ciudad,
dejó de ser esencialmente
necesario
este poema
y dejaron de ser
verdaderamente necesarios
versos como éstos
o como tantos otros,
y el poeta no escribió más.
Eytán Lasca © abril de 2008
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