La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - korVido - 'El Llamado'
El Llamado
De pronto, el celular sonó. La molesta melodía lo levantó súbitamente, pero aun permanecía medio dormido. Lo contestó con una voz tenue y adormecida, abrazando su almohada y envuelto aun entre la fría sabana blanca.
- Pronto estarás conmigo. Me siento muy feliz de que nos volveremos a encontrar. – La voz le erizó cada cabello de su cuerpo.
El celular cayó al piso mientras sentía la sensación de despertarse de una pesadilla. Jadeaba y sudaba mientras miraba a su alrededor en aquella oscura y desolada habitación. Todo permanecía en orden y solo retumbaba el sonido de las manecillas del reloj. Luego de unos segundos, estiró su mano para encender la luz de una lámpara de mesa. El reloj señalaba las dos con tres minutos de la madrugada. Se levantó con sus pies descalzos y se detuvo frente a la ventana. Las gotas de la fuerte lluvia que caía en ese momento distorsionaban la vista de la ciudad. Solo las luces de una patrulla de policía se podían distinguir transitando en las oscuras calles.
El recuerdo volvió a presentarse en su mente. Pensaba en su amada esposa muy a menudo desde su trágica muerte en un accidente de autos. Hacía ya tres semanas del fatídico suceso y desde entonces su descanso se inundaba de pesadillas. Volvía a sentirla sobre su pecho, con su boca ensangrentada y sus ojitos pequeños cerrados para siempre. Entonces recordó el hecho por el cual despertó.
Lentamente se acercó al celular. Aun permanecía al lado de la cama luego de haber rebotado como una pelota sobre el suelo. Un relámpago alumbró toda la habitación en el momento en que lo recogió. El miedo lo invadió de repente. No se atrevía a abrir el celular y descubrir la verdad de lo que había ocurrido. Pasaron varios segundos antes de que se llenara de valor y pudiera mirar en la pantalla; pero el identificador de llamadas no registraba ninguna. Había sido solo una pesadilla. El mismo juego cruel de su mente desde hace tres semanas atrás. Ya era tarde, y había que regresar al descanso.
En poco tiempo el reloj se dejó escuchar estruendosamente. Ya eran las seis y media de la mañana; hora de prepararse para el trabajo. Nuevamente sintió el frio del suelo al poner sus pies descalzos en él. La lluvia había desaparecido y ahora los rayos del sol cubrían como un manto la ciudad. Rápidamente comenzó el monótono ritual mañanero. Baño, plancha, vestirse y ya no quedaba tiempo para más.
Con su maletín en mano, disponía a salir de su apartamento cuando el sonido del celular volvió a dejarse escuchar. Un leve recuerdo de lo sucedido en la noche golpeó su mente; pero no se compara con el golpe que recibió su corazón al responder.
- Hoy es el día en que estarás conmigo – dijo la voz de su difunta esposa. El hombre se quedó sin habla un instante, pero comenzó a reclamar a quien lo llamaba.
- Este juego no es gracioso. – gritó mientras que sus lagrimas inundaban sus ojos; pero el tono de ocupado era el que le respondía. Miró furioso la pantalla del celular, pero este no registraba ninguna llamada.
La mañana pasó lenta en el trabajo. El palpitar de su corazón retumbaba en su pecho todo el tiempo, acompañando sus pensamientos. Se sentía helado mientras que trataba de eludir el terror que sentía. Las letras en el monitor de la computadora eran confusas. No podía evitar perder la concentración, cada vez que recordaba haber escuchado la voz de su esposa. ¡No! Era solo un juego de su mente. El mismo juego que comenzó hace tres semanas; de sentir sus manos en su cuerpo, sus pisadas en el pasillo y ahora esa voz inconfundible en el celular. Quería convencerse de que no se estaba volviendo loco.
El reloj marcó las doce del medio día; hora de almorzar. Le faltaba el apetito, pero debido al montón de trabajo que ahora ocupaba su escritorio, sabia que luego no abría tiempo para comer algo. Ahora estaba en la calle, con el calor abrazando su piel y su corbata asfixiándole en la garganta. De pronto, el celular comenzó a vibrar en su bolsillo. No quería contestarlo, pero decidió al menos ver la pantalla. El idetificador de llamadas le indicaba que el numero era desconocido, pero no daba mas detalles. Ya lo sentía dentro de su ser. Sabia que escucharía nuevamente la voz de su difunta esposa, pero quería asegurarse de quien estaba jugando con él.
Respondió el teléfono a gritos, esperando una respuesta de quien lo llamaba. En ese momento, comenzó a cruzar la calle hacia su trabajo, pero no se percató que un auto se cercaba a gran velocidad. El impacto fue fatal. Su cuerpo se elevó en el aire, cayendo sobre la capota del auto. Su cabeza impactó fuertemente en el cristal delantero, agrietándolo y cubriéndolo de sangre. El conductor salió ileso del auto, con cara de asombro y miedo al ver lo que había ocurrido. Las personas se acercaban al lugar a presenciar la escena. Los ojos de aquel hombre quedaron abiertos mirando al vacio. Ahora el celular estaba nuevamente sobre el suelo, frente al auto que llevo a su dueño a los brazos de la muerte. Echo pedazos, aun se podía escuchar la voz que decía: estoy feliz de que nos volvemos a encontrar.
Texto de korVido agregado el 09-05-2008. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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