De modo que ya no tenía salida, el trecho concluía en una cloaca que colindaba con el mar. Su error había sido desunirse de sus camaradas y elegir otra ruta al azar; ahora estaba perdido. Lo más irónico del asunto fue que era su primera vez en el oficio y ya era un fracaso; había caído en su primer atraco. Cuando volvió la mirada, se percató de que no eran guardias, sino su padre y sus dos hermanos mayores, venían por él, disfrazados de policías para darle una lección. |