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Territorio Nuestro

Serán formas de mantener vigente la nostalgia, el plato típico de la celebración huele a demasiados caminos desencontrados, generaciones pasaron, queda un desfile y unos cuantos recuerdos de barcos sombríos, una herida punzante, quizas para algunos autoinflingida, la solución final alejándose del muelle de los parpados, el horizonte no se llega a divisar desde la tercera bodega de una nave cruel, pero dicen desde arriba que el destino es prometedor.
Últimamente una idea atroz da demasiadas vueltas por mis cuelgues reflexivos, ¿por que carajos vinieron para este lado del globo?, nos dejaron en el lado devastado, en su momento quizás fue una linda promesa (sin cumplidos ya...), había que dejar una tierra en llamas, el germen del fusil brotando en cada esquina, ese corazón extranjero que resignó cultura, religión, familia, amor y tanto mas de identidad en pos de una ilusión, con una mínima oferta de semi-colonización, una tierra consecuentemente atrasada con respecto a los siglos de culturas y orígenes hasta milenarios de sus pueblos europeos; en realidad no era tan así la cosa, hubo culturas aborígenes anteriores desaparecidas que no entran, quizás accidentalmente, en el cálculo global occidental; ¿sobre cuantas desapariciones mas deberá asentarse esta cultura “naturalmente instituida”?. Eso si, había laburo, una cierta garantía de progreso (¿progreso a que altura?). El granero del mundo los conjuró con sus maniobras de difusión, efectivas por lo que reflejan las estadísticas de la época, y se tiraron
a la mar, en condiciones que razonaría brutales cualquier actual sociedad protectora de mascotitas; después de cientos de días, esas voces asomaron la proa hacia la tierra prometida, hubo posibilidades de servir a las necesidades de esta hacienda novedosa, y trajeron sus deliciosas costumbres, enseñaron sus oficios y el fruto de servilismos iniciales se vio recompensado; una nueva identidad había que formar entre tanta floreciente economía familiar, había que congeniar con tanta inconsistencia de un mundo tan sedentarizado que ya no se antojaba la comprensión de movimiento de seres en busca de mejores condiciones, ¿no era nómada el origen del ser humano, mucho antes de ser urbano?, después vino la sedentarización y parece que con ella la fijación a ideas inamovibles, antes de todo ese palabrerío al que llaman “leyes territoriales”, fuimos uno todos sin tener mas territorio que el que nos permitía nuestra movilidad y coraje, después el avance de las movilidades choca contra el paredón de las permanencias, y ahí nace la grieta por la que caen los inmigrantes, los hace sentir sin origen, especie de gitanos, que no resignados como ellos, a no portar nacionalidad, se inventan una historia tras otra de generación en generación, unos orígenes inmóviles ficticios les ponen un velo tras el que esconder ante el gobernante mundo inmóvil su temeridad. Y así se hicieron florecientes comerciantes, empleados con ascensos, avances económicos y demás prosperidades y en el escaso tiempo restante fundaron familias; hubo logros, consiguieron sacar a fuerza de sueños cinematográficos de progreso el rebenque de las plantas industriales pero nos condenaron al yugo insostenible del día a día mientras esos de arriba, esos que siguen siendo los mismos, mandan a sus hijos a estudiar a súper escuelas de escualos consentidas por las viejas catedrales europeas, ubicadas a pocas cuadras del lugar que ellos abandonaron, y ahora con todo gusto crían los cuervos asesinos, con devoción carroñera, para que vuelvan a depredar el inestable suburbio de la reina sórdida del plata, amasijando de pasada a unos cuantos letrados cómplices, descendientes del sueño de otro objetivo de la inmunda inmovilidad “mi hijo el dotor!!!”, el titulo de grado de alguno de sus descendientes cerraba un pequeño circulo en esta batalla por justificar esfuerzos, la carrera eterna del título sin cuerpo principal que contenga sentido.
Y así mi viejo se reinventó ingeniero (y que pocos quedaron de aquellos...), y quería construir, eso al menos creyó haberle contagiado mi abuelo, hombre dolido del que nunca y en el que nunca creyó, mas bien, necesitaba de esa vía de escape a una realidad mejor, un destino dominante, emigrar a otra realidad en el mismo lugar, quizás seremos todos inmigrantes en un punto, al intentar cambiar nuestra realidad abandonamos muchas ideas que fueron refugio, nuestro territorio mental, para salir a la intemperie de un destino incierto y al fin hacia el intento de transformar nuestro esquivo alrededor. Y el quiso construir, pero no fueron épocas para construir, sus deseos se truncaron, quiso comerciar y no sabía ni venderse el mismo, su suicidio fue lento y caratulado muerte natural, yo siempre intuí el motivo, hasta que la realidad a mi en persona me puso esos muros, al principio me hice experto en sobrevolarlos, pero el combustible se fue haciendo demasiado tóxico para seguir el vuelo, después logre construir pequeños cielos no tan tétricos en una esquinita del muro y me quedé por un tiempo, pero tampoco funcionó para siempre, ahora quisiera demoler las vallas que siembra el destino pero ya no tengo la fuerza suficiente, por eso elijo irme, a ver si las vallas en otro lado son mas acolchaditas.
Yo andaba por esa época averiguando si con la nacionalidad lituana de parte de mis abuelos podría tener la de comunitario europeo, ¿irónicos seudónimos toma la intolerancia no? , para irme a buscar laburo a España o Italia, lugares de la lejana Europa del abandono generacional, mas latinos quizás, en los que intentaría encontrar un futuro demasiado parecido al de mis abuelos, dejando todo y focalizando las expectativas en un bienestar económico, lo demás vendría por afinidad a mi buen pasar (ouhhh!!!, si me escuchara pisotear tantas ideitas pseudo revolucionaria mantenidas como un hilo de ilusión por tanto tiempo).
Pero preparé una pequeña venganza, era el mes en el se conmemora la fiesta del inmigrante en el lugar donde vivo, hay un desfile y cosas de rituales típicos de cada país del que emigraron “nuestros abuelos” como le gusta llamarlos demagógicamente al gobernante municipal de turno; este pueblo fue uno de los principales focos inmigratorios de principios del siglo pasado, debido a su cercanía con la capital y, habiendo en su momento grandes frigoríficos que exportaban su producción al viejo mundo para paliar el hambre de posguerra, Berisso fue un destino atractivo para una gran cantidad de sonados que eligieron escapar a “hacerse la América”, los frigoríficos duraron hasta dejar de ser funcionales a los intereses imperialistas multinacionales, ¿les suena actual?, en mi ciudad eso pasó en los años 50, alguien debería haber advertido algo, si no tuvieran antifaces con caritas de George W (W de Washington, jeh!!); pero es tarde para todo eso, con unos afichitos de reivindicación voy a empapelar la ciudad la noche antes del desfile, y que se dejen de joder de una puta vez con todo esa sensiblería barata del gran viaje...
Mientras hacía la pegada furtiva de panfletos me acordé de la otra vez, cuando estuve hablando en un bar con un muchacho boliviano, un chabón que se vino para sacar unos mangos como músico en el subte; el tipo, descendiente de aymaras, según me contó, me dijo que soy europeo, que no soy hijo de esta tierra, pero para el lugar donde nacieron mis abuelos soy de acá, entonces seré de una generación que no es de ningún lado?, igual le niego la razón y con las venas abiertas, pero no sabiendo bien de donde, sigo hacia el abismo.
Al otro día me entero que al boliviano le di para que tenga, pero también a un argentino y a dos turistas europeos, ocasionales espectadores que se metieron a separar, con la poca energía que tenía debido a una terrible resaca, sonreí un poco con la noticia, mi demencia al menos no hace distinción de nacionalidad.
Ahora, un poco mas recuperado, estoy entre los muebles que quedaron después de la muerte de mis abuelos, entro al galpón del fondo de la casa donde vivo y revuelvo un cajón buscando los papeles de nacionalidad de mis abuelos, tengo que juntar los pelpas para llevarlos al consulado lituano, revolviendo objetos tengo algunos recuerditos que cierto sentimiento oscuro me hace obviar, pero me llama la atención una cajita, del tipo con las que me dejaba jugar mi abuelo cuando andaba yo por su casa con esa curiosidad que da la niñez, siempre había algo misterioso que rodeaba mi relación con esas habitaciones de su casa, nunca supe bien porque, abro la cajita y me encuentro con una llavecita dorada y una carta, creo en lituano, esos caracteres me recuerdan a los diarios y cartas que le mandaban parientes a mi abuelo, me llama la atención, no entiendo lo que dice, ya que no se una palabra de lituano, mi viejo nunca se preocupó en aprender ni inculcarme ninguna de las tradiciones de mis abuelos, bueno, ellos tampoco aprendieron muy bien el castellano así que nos considero a mano.
Me voy con los papeles de nacimiento de los viejos y con la cajita, medio deshecha por los años. En casa me pongo a mirar la cajita y recuerdo que mi hermano me contó no hace mucho que lo habían invitado a unas comidas en la colectividad lituana, especie de clubes que existen en Berisso que se dedican a mantener la memoria de la cultura de los países de sus ancestros, sea con los bailes y las comidas típicas y seguramente enseñanza de historia y tradiciones de esos lugares, además de hacer unas reuniones opíparas una vez al mes, factor mas que atrayente para muchos y hasta el único para otros descendientes de tercera generación ya. Pero esos contactos de mi hermano quizás me podrían ayudar a conseguir alguien que traduzca la carta misteriosa, de mi abuelo supongo, así que lo llamo y le cuento a medias el tema, omito lo de la llave, me pasa unos fonos de gente que puede saber hablar lituano; al final encontré a un viejo bibliotecario hijo de lituanos que me pudo ayudar, movido él por la idea de que eso me conectaría con mis impracticadas costumbres ancestrales, a mi me movía, confieso en un principio, la idea de un tesoro monetario que me sacara (o me hiciera emigrar, je!) de mi actual situación económica; pero el viejo se re engancho, me tradujo la carta, de la cual les hablaré mas adelante, y hasta me dio un curso acelerado de lituano, ya que las palabras contenidas en el papel ese de mi abuelo me obligaban a buscar el sitio donde encajara la llave, (¿o quizás solo estaba buscando el lugar donde yo encajara?)
Hasta me conectó con algunos parientes de mi abuelo, o en realidad descendientes de ellos, me pude contactar vía mail con un primo, segundo creo que es, me fui enterando un poco de que su realidad no es tan distinta a la de estos lados, hay acercamientos a lo que llaman desarrollo pero de manera casi tan insustentable como acá.
Pasan unos días, estoy en preparativos para el viaje, falta terminar de juntar algo de dinero y afinar la comunicación con los contactos en el viejo mundo; empezaron las repercusiones del panfleto, alguien relacionó las copias hechas con mi persona así que empecé a recibir repudios por todos lados adonde iba, tenían la ceguera a la que se obliga la mayor parte de la descendencia de inmigrantes de crearse un falso orgullo y defenderlo hasta las ultimas consecuencias, igual todo se diluyó cuando la noticia del verano fue que hice una efímera aparición en una publicidad televisiva de una gaseosa multinacional, fui el héroe del poblado por un tiempo, no se si por cholulismo o por cipayez pero la gente adoraba excesivamente este tipo de exposiciones a la que solo me presté para completar la suma de dinero necesaria para emprender el viaje a Europa, a mi familia le tuve que decir que me iba a probar suerte a España y apenas me instalaba mandaba pasajes, aparte de girar una suma mensual para los gastos mientras tanto, pero no sabía realmente como iba a terminar el viaje, y en un punto esa incógnita me salvaba de todos esos momentos insulsos de los últimos tiempos. La despedida fue horrible, el dolor del viaje se amortiguó un poco con las cantidades industriales de whisky que consumí en el avión, iba pensando en si habrá sido tan fuerte el dolor de mis abuelos al dejar su tierra hace 100 años, el viaje era mas complicado seguramente, azafata otro scotch por favor!!!
Llegué a España un jueves al mediodía, la primavera en Madrid me recibió en toda su plenitud, me demoré unos días poniéndome al tanto de la movida madrileña, cuando retomé el viaje me di cuenta de la merma de capital que me produjeron esas trasnoches, debía conseguir algo de financiamiento para continuar, y se dio, tuve un golpe de suerte en mi escala en Munich, andaba viajando bajo los efectos de un chocolate afgano, souvenir de mi estancia madrileña, que ni te las cuento, una noche estaba en un pub alemán, tomando unas cervezas, esa noche jugaba el Bayer Munchen contra el Manchester United por la final de la copa UEFA, al final el Bayer salió campeón, sacando afuera toda mi argentinidad pude aprovechar la euforia del lugar para meter mano de la caja registradora y hacerme de un fajo de euros, después le robe una bufanda del Bayer a un borracho y me uní a los festejos, gritando como un loco me fui perdiendo entre la multitud. Ese dinero, que al final era un total de 5855 euros, me sirvió para girar una parte a Argentina y así continuar con el plan de decirles que estaba laburando bien y en poco tiempo me establecería en Mallorca para que se vengan. Seguí con la parte del dinero camino a Lituania, estaba cada vez mas animado por las circunstancias pero descreía mucho mas de lo que encontrara de mi abuelo, ¿como me entendería con sus parientes?, me comuniqué con el primo segundo que había contactado por mail, nos encontramos en Vilnius, capital de Lituania, ciudad pintoresca, con construcciones antiquísimas, se formaron como villas feudales alrededor de castillos de duques que dominaban al pueblo, ahora esas construcciones albergaban a filiales de multinacionales que manejaban las empresas privatizadas, los prodigios del mercado habían ejecutado un buen maquillaje del imperio. Había un museo de la memoria del genocidio, en este caso, como el de la ESMA en Argentina, también en un edificio emblemático, la central de la ex KGB, a diferencia del argentino, este museo funcionaba hacía años. Tenían también serios problemas de contaminación, debido a los laboratorios de ensayos químicos que la unión soviética había radicado allí en su época de poderío. Demasiadas similitudes nos llamaron la atención y nos
terminaron hermanando con mi primo, quizás por esas cosas de la misma sangre quiero pensar; además teníamos otras afinidades que en alguna otra oportunidad contaré, pero pasamos unos días bastante descontrolados, tengo que decirlo, hasta encontrar el lugar donde mi abuelo había refugiado su tesoro, parece que el desarrollo químico tenía su lado interesante también. Una tarde fresca llegamos al lugar indicado, después de rastrear varias pistas esquivas, dimos con un bosque, reserva natural ahora, en donde encontramos las ruinas de la chacra donde había pasado su niñez mi abuelo, debajo de unos escombros, que no pude evitar referenciar con la muerte de un hermano del viejo en un accidente relacionado con explosiones de granada abandonadas por soldados en la 1° guerra mundial.
Dimos con un cofre, en el calzaba perfectamente la llave, al abrirlo mis suposiciones negativas se confirmaron, había toda clase de recuerdos de la infancia de mi abuelo, atemporal reserva plagada de detalles sin sentido para mi, pero que eran las huellas de una vida, de la vida que tuvo que abandonar, me dio la sensación de que el alma de mi abuelo había quedado en esos recuerdos, el que llegó a América ya no era él, sino alguien que sobrevivió en automático de acuerdo a un plan vacío. Su corazón quedó en esos recuerdos robados, entonces me convenzo de que quizás el territorio de uno es donde subsiste el corazón, y el de mi abuelo había quedado acá en Lituania, en esos recuerdos ocultos tras los escombros de, tal vez, su última felicidad, y ahora estaba definitivamente convencido yo de que mi territorio personal, ese que demarcan mis afectos nada tiene que ver con naciones y mucho con las marcas imborrables que producen las vivencias intensas, las victorias y derrotas en el terreno de una pasión que va mas allá de cualquier limite material; y si, yo nací allá en Argentina, mi cuna fueron esas paredes de frigoríficos arrasados, de semblantes masacrados por cierres relámpagos que con sus truenos arrasaron familias enteras, cuadras enteras; me arrulló un barrio con olor a río podrido, negociado de vasallos por las migajas del petróleo; en caídas dependientes de cuentos frescos se entregó en cuotas el mañana, quedamos solos tratando de sostener una sonrisa debajo de sauces que lloraban lagrimas de cielo por un río que se iba perdiendo contaminado, en proporción directa al grosor del sucio bolsillo de los usureros de la desdicha; pero seguimos, con esa última sonrisa y con las venas en alto esperando que la próxima lucha se dispute en otros terrenales, mas armonizados con nuestra emoción.


Texto de lalokiur agregado el 09-05-2008.
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