No pude evitar descargar mis ironías en la casa de esa chica. Después de un día de laburo acostumbrado como un burro a llevar pesos ajenos, rellene los espacios huecos y me quede repleto de vació. Chico especial, para algunos gay reprimido. Si me importa lo que escuchan mis oídos...
Salí despedido de su casa hacia la nada y si no fuera por promesas vanas estarían sangrando mis muñecas huecas y quebradas. Es que las palabras llegaron como flechas sin anestesia, llenas de ganas de abrirte heridas y arruinarte lo que queda del día.
Solo en segunda marchamos anoche, la escala en Babilonia fue todo un broche. Mientras otros disfrutan de su compañía yo imprimo mi vida... Caleidoscopio virtual que me ayuda a escapar solo a veces de esta soledad...
Volví a mi casa después de una ridícula charla. Pensé en salir por la ventana como tantas veces en mi otra vida; me quede dormido con las puertas abiertas, soñé con un abrazo de mentira y desperté empapado de tristeza. Es mi imagen que me pesa, no hay espejo que resista tanta carga sin embargo yo la llevo desde niño.
Monologando con Dios sobre mis días de mortal en esta tierra, nunca hubo respuestas ni lluvia tardía; y ahora que necesito abstraerme y ser independiente, me deja regalado a esta gente. Como siempre, de jugado yo los amo, pero nunca recibo nada a cambio.
Y aparece como una burla del destino otra vez este cupido endemoniado que descarga sus saetas cual torrente de un cauce de un río desbocado. Esquivo lo que puedo, no quisiera envenenarme, pero es tarde, muy tarde, la herida ya esta abierta y declarada mi incompetencia en el amor...
|