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El Hijo de Osiris o El Hombre que Amó Mil Corazones(24)

-¿Cómo saliste Miguel de aquel estado?
-A veces, cuando estamos perdidos y desorientados entre la más densa de las nieblas, la suerte nos muestra una frase mágica que nos guía hacia el sol, todavía trémulo y en la lontananza. Para mí fue una muy conocida y que he olvidado el nombre del sabio autor:
“Un pensamiento genera una acción. Una acción genera una costumbre o hábito. Una costumbre o hábito genera un carácter. Un carácter genera una vida”
Significaba nada más y nada menos que un ser humano podía comenzar con un simple movimiento de la mente. Lo más sencillo y fácil del mundo que era un pensamiento. Era el comienzo para salir de una prisión.
-Es una frase muy hermosa-le dije a Miguel.
-Ya lo creo. Intento recordar algunos detalles, pues al fin y al cabo lo que estamos desgranando es similar a un difuminado mapa que un aventurero ha intentado dibujar con una rudimentaria técnica. Y cualquier detalle que parece no tener importancia, puede ser de vital ayuda al siguiente buscador.
- Tal y como lo narras me hace pensar en que todos estamos hechos de una forma muy parecida. Y ello nos hace ser más humildes a la vez que nos da esperanza en nuestro futuro.
-Sí, Emilia.
-Hay que tener en cuenta que la pasión se había agudizado debido a la fusión temporal de los dos tipos de aspiración y devoción. Es por ello que algunos sabios advierten que cuando se comienza el camino del esoterismo, que dicho sea de paso, es el camino del manejo de las energías y las fuerzas a través del pensamiento, nos encontraremos con obstáculos que se amplificarán por el aumento de energía. El ejemplo lo tenemos en el deseo sexual, que es de lo que estamos hablando. Pero bien podría ser un deseo de adquisición de bienes terrenales. Si una persona que aspira a sentir, a palpar La Vida Subjetiva del Universo, se identifica por ejemplo con la consecución del bienestar material, parte de su anhelo que debería ir enfocado hacía otros lugares, podría muy bien fusionarlo con ese deseo de propiedades y llegar a creer que para acceder a ese otro mundo, necesitaría en verdad todos esos productos materiales.
Esto lo digo en teoría, pues me imagino que dependerá del tipo de identificación con un objeto del deseo.
Pero sin lugar a dudas el ejemplo más sencillo es la relación sexual, porque es el infinito anhelo de unión con EL Universo que se vuelca a través de otro ser humano.
Este deseo profundo de amar, de fusionarse de adquirir vida no se puede conseguir totalmente a través del cuerpo, pues se llega sencillamente a un tope. No hay nada más allá del cuerpo material.
O mejor expresado. Sí que hay algo más allá, pero para acceder a esa fusión con el alma de otro ser humano se hace necesario cambiar de actitud.
-Sigue por favor. Es como si nos diesen una nueva llave para amar.
-Infinidad de seres humanos han intentado tener placer a través de todos los medios posibles. Y no es necesario que nos extendamos sobre ello, pues hay métodos inimaginables. Pero en verdad, ese deseo de placer causa la sed devoradora de no poder poseer el alma del ser querido. Y el dolor de repetir una y otra vez la misma acción acuciado por la costumbre. Y ahí es donde un simple pensamiento puede darnos la esperanza de romper el círculo en el que estamos encerrados y dar un paso hacia otro mundo.
-Se ve que sufriste mucho Miguel, pero... aprendiste algo.
-Sí Emilita. Fueron años muy largos...
Miguel se quedó pensativo unos segundos y luego continuó.
Bien... Entonces se entra en un desierto. Es una especie de comprensión de que el placer sexual no es exactamente lo que perseguimos. A la vez hay una rebelión de una parte de nosotros que desea, anhela el placer. Y ésta rebelión es la que en algún momento deberá vencerse. No con la fuerza, sino con la sabiduría y la comprensión. El cuerpo y esas zonas de conciencia deberán aprender que no van a morir, sino que van a ser en realidad más libres, y van a poder amar más profundamente, solo que de otra forma.
-¿De qué manera Miguel?
-Si bien el sexo nunca muere, y debe permanecer pues al fin y al cabo es necesario para la transmisión de vida, sin embargo el hombre debe entrar en ese nuevo mundo con su corazón y su mente.
-¿Cómo?
-Muy sencillamente. Cómo entraste tú en mi alma, cuando me abrazaste por primera vez.
-Es verdad. Se me había olvidado.
-Hay una frase de un sabio algo parecida a esto. Lo blando puede penetrar lo más duro. O podríamos decir también la materia sutil puede penetrar la materia más densa. Es decir, cuando anhelamos la fusión con un ser humano, nos empeñamos en entrar en su cuerpo de cualquier manera y con una fuerza descomunal, pero no es así. Cuando deseamos entrar en el alma de un ser humano, deberemos convertirnos en aire, en agua y en luz para que penetremos lo sólido.
Es algo parecido a esos sueños en los que no podemos entrar por una puerta con empujones y en un momento determinado entramos a través de ella porque lo hacemos suavemente y como si fuésemos aire o luz. Hay algunos otros sueños en los que nuestras manos atraviesan las paredes.
-En ocasiones he soñado que atravesaba las paredes de alguna habitación.

-A eso me refiero-continuó Miguel- El agua penetra en la tierra por sus poros...suavemente con amor... Es la entrada a otro mundo.
-No se me había nunca.
-Pues es así, Emilia. Con nuestro corazón y nuestra mente creamos un cuerpo de luz multiforme que entra en la materia luminosa de otro ser. Y resulta que ese anhelo de fundir dos corazones comienza a hacerse realidad. Dos seres se puede abrazar con la luz que generan sus corazones.
-Gracias Miguel. Por indicarme un nuevo camino.
-Es el nuevo camino que los seres humanos deberán tomar para amarse. Estamos ante un nuevo mundo. Esa sed de amor debe ser colmada y deberá darse el paso para que sea en otros niveles. Pues en el plano físico hemos llegado al límite de la misma materia.














Texto de EVERO agregado el 09-05-2008.
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