Transcurrir la noche
Reclinado
sobre la espejada pared,
en un viejo aunque renovado
restaurante del centro de la ciudad,
contemplando y a la vez
disfrutando,
agradable noche de abril,
desconocidos pero de
alguna manera
familiares
rostros,
rotundamente sencillas,
buenas
comidas,
un rincón del viejo barrio,
sobre el dignamente tendido
mantel
blanco,
predecible,
la copa en el lugar preciso,
receptiva
al merlot
que vierte el mozo
con prestancia.
Me gusta esta noche,
me gusta este relativo
anonimato
a corto plazo,
como si pisara estas
baldosas por primera vez,
surco una y otra vez
las resquebrajadas veredas,
de esta urbe de perfil bajo,
abandono uno a uno
intrascendentes planes,
recorriendo minuto a minuto
la primaveral textura
de esta noche de otoño.
Eytán Lasca © abril de 2008
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