En un pergamino encontrado en una biblioteca egipcio babilónica (en un parque de diversiones de Italia), que data del mismo año en que nació el escritor Mandrugo, (aunque claro unos milenios después, tampoco estamos diciendo que sea tan viejo, 58 años no es tanto), se encuentran las instrucciones para hacer un libro, que más o menos a la letra dice así:
1. Hacer un libro es muy fácil
2. Sólo juntá varios pergaminos como este
3. Ahora llenálos de letras, de preferencia en latín
4. Ahora pegálos
5. Tenés un libro
6. Imprimilo
7. Vendelo
Hoy parece fácil, pero realmente era aún más difícil. Por que no existía el pegamento ni formas adecuadas de escribir muchas letras. Esto lo tenemos gracias a la tecnología moderna. El pegamento hasta 1968. Pero en aquel entonces habría que juntar babosas y revolverlas con algún vegetal darle algunas escupidas y bueno, medio se juntaban. Otra forma era mediante las ceras que despiden algunas cortezas.
También conseguir el papel era difícil. Hoy sólo tenemos que atender a la papelería y solicitar 1 kilo de hojas blancas.
Llenarlas de letras no será dificil si se cuenta con algún ordenador y una impresora, un acceso a internet y alguna cuenta en algun exhibidor de textos como este. Copia aca, allá y en dos días tiene 200 páginas con letras.
El uso del latin también ahora es más sencillo, simplemente introduce su texto a un traductor instantaneo como babylon.com y en cuestion de segundos tiene su texto en latín, eso sí, es indispensable elegir entre culto o vulgar.
Ya ni se diga de hacer copias. Puede mandarl su texto por correo y hacer un pago.
Como vemos hoy en día es tan fácil hacer un libro que el que no lo haga es porque sencillamente no quiere. ¿Y vos ya hacés el tuyo?
Bueno, ahora viene un punto importante, venderlo sigue siendo tan dificil que cuando empezó la época de las cavernas. Y no me vayan ahora a salir con que entonces como les fue tan fácil vender a Cristo como esclavo, por que eso fue un asunto político. |