Cambiar del giro literario al contable es muy fácil. Y esto se debe a una singular razón. En ambos, los libros son lo más importante. Pero, ¿Que diferencias podemos encontrar entre un libro fiscal y un libro literario?, la respuesta es, muy pocas:
1. Ambos tienen páginas
2. Ambos tienen hojas
3. Ambos tienen pastas
4. Ambos tienen portadas
5. Ambos tienen grapas
6. A veces los libros contables no traen firma pero muchas veces si
7. Ambos cuentan una que otra mentirilla
8. Ambos nadie los lee
9. En ambos siempre prodemos encontrar incosistancias
Claro, el lector precabido ya habrá entendido que también caben algunas diferencias.
1. Del contable solo hay una copia, aunque no son iguales, pero eso ya es otra historia, en cambio del litarario puede haber muchas
2. El contable se lee de arriba para abajo como el chino, mientras el literario deizquierda a derecha
Como vemos las semejanzas son mucho más que las diferencias, de ahi que así como el paso de la contabilidad a la literatura es muy fácil, recuerdo por ejemplo a aprendizdecuentero, también el paso de la literatura a la contabilidad es natural.
Por eso no debe escandalizarlos que Curiche haya pasado de la literatura a las finanzas. Ya el éxito en la materia depende de otros aspectos, renglon sobre el cual han puesto el dedo cual llaga ya en numerosas ocasiones, por lo que no pensamos insistir en eso. |