Se pondera mucho decir quien es quien. Si digo mi nombre, apellido, donde vivo y mi código postal, en la red, automáticamente ganó un cache imposible de obtener de ningúna otra forma. En cambio si sólo navego con un nick seré reconocido por una persona cobarde e ignorante, que teme a los hackers, a los usurpadores y replicadores de cyber datos, clonaciones, etc. Como si en verdad todas esas cosas existieran y no provinieran de la imaginación de la sucia mente de un escritor de ciencia ficción.
Yo por eso siguiendo las enseñanzas de José de Cadiz Molina, he siempre usado mi nombre real Rodrigo Malo, pero bueno, le damos una estilizada con Rodeado de Malos porque siempre me han hecho burla con eso de que nací malo. Pero al final, pues es mi nombre básicamente. Lo de escrotores se lo añadí yo por un error, cuando vi mi nick ya estaba dado de alta con una o en vez de una i. Pero bueno, algo original debería tener mi nombre.
El maestro Cadiz, ahora clonitohuevon, nos enseña que siempre debemos dar la cara. El muestra no sólo su nombre y apellido sino su valor se extiende a la oferta de fotografía donde aparece haciéndose pipí pero aguantando como los hombres. Así vemos varias cosas: uno que es un macho, dos que está sanote del riñón, tres que no está sólo en el mundo, al menos tiene alquien que le saque una fotografía. Eso sí es valor.
Dar el nombre nos permite saber quien es alguien y por lo tanto es un acto de valor y probidad moral. Siempre dar el nombre, la cara, los datos personales y si es posible hasta los números de la seguridad social.
Pero uno es taj curioso y flojo que usa el google. Va y pone, por ejemplo el nombre de algún cuentero, digamos:
Search: "Ignacio Vasallo"
Y nos aparece que el chico es campeón de ajedrez, y uno dice, pues sí, Cadiz tenía razón, este chico debe estar orgulloso de su nombre, a los 18 años y ya es campeón, yo le ando debatiendo el uso de tildes y el joven en un momento me puede enrocar la reina y darme jake mate. Uno se engolosina y busca otro, digamos al mismo maestro, aun que al maestro no se le cuestiona:
Search: "José de Cadiz Molina"
Y uno ve que el compañero poeta tiene má demanda que el pomelo en temporada de calor, lo busca más la policía que al mismísimo Jack el Destripador, tiene más infracciones de tránsito que Taxi Driver y por si fuera poco, al parecer está en un club de personas que van y usan la credit card pero deciden luego no pagarla, siempre anda metido en problemas legales. Entonces decimos, que probidad moral la de Cadiz, el sí da su nombre. No como otros que namá andan escondiéndo. Pero busca uno otros y no aparece ná, esos son los casos más difícile, porque para que sabemos su nombre, si su nombre no existe al menos en la web, a que se refiere ese valor del que hablan. Decir soy Juan Sodi Timbrano, pero no se ná de Juan Sodi Timbrano, equivale exactamente a decir, soy el extraterretre galáctico y te detruiré.
Soy Juan Sodi Timbrano. Grito por la calle. Y me preguntan todos, sí pibe, pero ¿Quien es Juan Sodi Timbrano?. Y hay que responderles, pues nadie, a eso me refiero, no soy nadie porque si no existo en la web simplemente no existo.
Así cualquiera da su nombre. Ah ché, así cualquiera da su nombre.
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