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Inicio / Cuenteros Locales / EVERO / El Hijo de Osiris o El Hombre que Amó Mil Corazones.(29)

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La nieve cubría la práctica totalidad del parque. Mis manos iban totalmente envueltas por dos bonitos guantes de lana blanca. Tapaba mi cabeza con un alegre gorrito rojo que terminaba en dos bolas de color blanco. Pero tener entre mis manos el brazo de mi amado Miguel, era lo máximo. Sé que tal vez parezco un poco “rara” , pero cuando se ha sentido durante tanto tiempo la lejanía del cielo, cuando alguien ha permanecido en el infierno durante años, agradece infinitamente la fe y el amor que se depositan en uno mismo. Me parecía todavía mentira que Miguel me dedicase tanta atención. Como he escrito en este curioso diario, en ocasiones dudaba de su total altruismo. Y a veces ello me sumía en una pasajera oscuridad. Pero poco a poco, me dije a mi misma: Que sea lo que Dios quiera. Y depositaba en él toda mi confianza.
Y esta forma de pensar, que para algunos podría haber sido objeto cierta crítica, fue la que me llevó en volandas hacia un definitivo ingreso en el mundo espiritual. O tal vez eso me pareció. De alguna manera comencé a comprender que a partir de cierto punto, lo que a mí me ocurriese, le podía en repercutir a él. Y después de saludarnos, le pregunté:
-Miguel...
-¿Sí?
-¿Realmente por qué hemos comenzado una amistad de este tipo?
-Te voy a contar algo sobre los centros de energía. Es muy probable que lo hayas leído, pero lo más normal es que todavía no hayas relacionado los conceptos.
-Ya.
-Como ya has leído, tenemos muchos centros de energía, y ya sabes que en especial siete.
-En la base de la columna vertebral (siempre damos por sentado que están a unos milímetros fuera del cuerpo) hay un punto de energía al que todos los entendidos han otorgado una gran importancia. Nos dicen que es el depositario de una energía inmensa. Para mí, que no soy un sabio de tanta categoría, es el punto de energía desde el que comienza a fluir la energía que vitaliza la columna vertebral y su doble de fuego. Sí ahora con tranquilidad visualizamos un tubo de fuego de unos centímetros de ancho, fíjate que vamos a visualizar con mucha mayor precisión lo que entraña mayor peligro, pues ahora la energía está menos difuminada y es más poderosa. Bien, como te decía. Si con amor y cariño hacemos que ese tubo de luz blanca ascienda en espiral pero rozando la columna imaginaria, en algún punto determinado se nota una energía fresca y revitalizadora, lo que indica que lo estamos haciendo bien. Pues es importantísimo, no utilizar el aspecto voluntad. Este aspecto causaría una fuerte presión en nuestro delicado sistema y lo primero que produciría sería un dolor. Si no se hiciese caso a esa molestia, podríamos hacernos más daño. Pues siempre debemos recordar que estamos tratando con electricidad que quema.
-Casi me da miedo.
-Con advertirte es suficiente. Y así, sabiéndolo, procurarás solamente practicar cuando realmente sientas que el amor y la devoción a la sabiduría son las que llenan tu corazón.
-Entendido.
-Es una energía gratificante. Y esta energía lo que debe hacer es, suavemente ascender como un amoroso río que pasa por los centros de energía.
-Así parece mejor.
-Estupendo. Entonces esa línea en espiral casi vertical rodea la columna debemos subirla hasta más arriba de la coronilla. Pero repito, con suavidad.
-Y qué ocurre al pasar por los centros.
-Es una buena pregunta. Yo te contestaré lo que sé. No iré más allá.
-Gracias.
-En ocultismo la materia-la energía-la conciencia se pude decir que son indisolubles.
-¿Qué significa?
-Pues que el manejo de la energía por la visualización implican unos resultados, grandes o pequeños en la conciencia. Por ejemplo, en el momento que la energía pasa por el centro que corresponde al sexo, podría ocurrir que no estuviésemos preparados para ella, y podría desembocar en una ligera o grande obsesión por el mismo. Al pasar por el plexo solar, podríamos volvernos excesivamente celosos e irritables.
-Josplis.
-Es por eso que, en mi opinión, hay que ir poco a poco, hasta que realmente el centro cardíaco entre los omóplatos esté activo. Y ese es en verdad el primer salvoconducto que nos garantizará cierta seguridad.
-¿Y cómo se despierta el centro cardíaco?
-En mi opinión , el centro cardíaco, o centro de energía de amor, situado entre los omóplatos, se activa por dos cosas a la vez. Por el trabajo del centro denominado entre las cejas, o centro ajna, el trabajo y el estímulo a base de energía luminosa al centro cardíaco.
Cuando se comienza a tener éxito, ante un problema se mira al infinito y a la vez se crea una esfera en el centro entre los omóplatos.
Es decir que es como si se llegase a comprender nuestra pequeñez, y nos sometiésemos a las leyes mayores, además de sentir ese fulgor especial justo en la espalda. Es una sensación agradable. Es por ejemplo entrecerrar los ojos y visualizar cómo una esfera o aro de luz dorada por ejemplo están continuamente rotando y absorbiendo la energía amorosa del Universo. A su vez, hacemos descender desde el centro coronario que tiene una gran relación con el centro cardíaco, pues es su analogía superior.
-Parece difícil.
-Es cuestión de práctica y cierta humildad. Rotación del centro entre los omóplatos, visualización de la grandeza del universo a través del centro ajna y descenso desde el centro cardíaco en el loto de mil pétalos que está encima de la coronilla.
-Parece que ahora lo comprendo mejor.
-Y al funcionar así, pronto nos envuelve una maravillosa sensación de paz.
-Qué bien.
-Sí. Pero recuerda de momento, una vez conseguida la paz, deberemos preguntarnos ¿Y ahora qué hacemos con la paz?
-¿No es suficiente con conseguir la paz?
Miguel sonrió.
-No. Pero hasta que no llegues a ese punto, no debes preocuparte por nada más.
-Ya.
La nieve apenas había sido pisada, y prácticamente permanecía impoluta e inmaculada. Ya no hablamos más. Abracé a Miguel y miré a sus ojos. Eran de una profundidad indescriptible. Parecían contemplar la grandeza del Universo en mis propios ojos. Parecía que me decía. Bienvenida Emilia. La grandeza te colme de amor y sabiduría.Yo...Extrañamente se me ocurrió besar sus manos. Y así nos despedimos.


Texto agregado el 12-05-2008, y leído por 9 visitantes. (0 votos)


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