La mañana está nublada, creo que estaba soñando algo…
Era un sueño extraño, recuerdo… sí; soñé contigo…
y eso sí que es extraño.
Pasa que cuando despiertas los sueños huyen,
y ya en vigilia los persigues,
Pero siempre son más rápidos.
Le pisé la cola; sé que eras tú, Andrés
Ahora… ¿qué soñaba?...
Mi puerta se abre, veo la cara asustada de mi mamá.
- Andrés Murió.
Andrés murió… se lo pregunté tres veces, por si había escuchado mal, por si había otro Andrés, pero Andrés murió, Andrés murió… ¿era posible?
Eso significa que ahora está… ¿mirándonos?
¿Qué no lo veré más?
¿Qué no me hará reír?
No, Andrés no puede estar muerto… él no puede, es demasiado hiperkinético para estar quieto tanto tiempo, tiene demasiados talentos, demasiados anhelos
y muy poca vida recorrida,
no hemos hablado en mucho tiempo; no puede morir…
El día pasó sin horas,
Demasiado rápido,
Demasiado inconsciente.
Era de noche y yo estaba en tu casa,
Tu madre deshecha,
Tu padre absorto, en las nubes… yo estaba un poco como él.
Y tú…
en un ataúd.
No quería acercarme a tu casa, llena de autos (mal síntoma),
Se avecinaba la verdad a medida que me hundía en el asiento trasero…
Y ahora estaba junto a tu ataúd.
No quería ver tu cara. Pero la vi,
Es extraño verte durmiendo… no,
No estabas durmiendo, sino muerto
¡¡Ayyyy!!..
Con toda la evidencia en frente no era fácil negarlo,
Y la verdad entró más lentamente de lo que creí posible.
Creo que me paré a verte por última vez,
Y creo que te vi, y que alcancé a sostenerme,
Se nubló mi vista,
Las paredes permutaron en torno a esta revelación.
Reposaste en la noche,
En el fin,
En heridos.
Y ahora en susurros,
En flores, en luces blancas y amarillas.
Sigue bailando allá,
Sigue cuidando a tu madre,
Sigue haciendo reír,
Que por acá estamos bien,
Seguiremos adelante, como aprendimos de ti.
“Dile a las estrellas,
Ahora que eres eternidad,
Que te busquen un buen sitio, una buena localidad”
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