La burocracia decanta todo. Hasta los nombres. A mi amigo el Miguel, cuando entró a la oficina, el Devos le decía Mike. Eso fue en 1980. Uno o dos años más tarde que no son nada dentro de la vida eterna dentro de una oficina de gobierno, le comenzó a decier el Mikas o la Mikas indistintamente. Según el Miguel que analiza todo, era una época en que se puso de moda el travestismo y con ello el cantante gay george, o algo así, y entonces un hombre que se vestía de mujer tenía un gran prestigio social y por eso a los hombres muy queridos se les decía con su nombre similar femenino. Era tan acertado socialmente ser travestí que existieron –todo esto según el Mike que no es ningún mentiroso- hombres que en la noche le decían a su esposa, al rato vuelvo me voy a dar una vuelta como Chela, o cosas así. La mujer le respondía cosas del tipo “pero no te tardes mucho por que se te enfría la cena”. El hombre se aseguraba de que los niños no lo vieran pues “no comprenderían” la situación y ya en forma segura, se metía al baño a arreglarse y posteriormente se daba una vuelta por el parque vestido de giganta. Yo soy muy susceptible de ese tipo de historias y comienzo a ver si no me pasó, no como travestí si no como hijo de tal, cuando el Mike comenzó a platicar de eso –en horas laborales por su puesto, me bloqueé mentalmente- y recordé varias ocasiones en que mi padre tenía unos vestidos en la mano a punto de salir y yo desperado por una discusión salía rápido de mi recámara y le preguntaba a mi padre que a donde iba y el escondía el vestido. El le decía a mi madre, voy a darme una vuelta al parque y en seguida vuelvo. Mi madre contestaba algo asi como “pero no habría que probarse ese vestido”. Pero ah, los recuerdos recién sacados del horno son tan vagos que a veces hay que dejarlos enfriar. Entonces estuve seguro que mi padre fue un travesti y sin saber la causa me entristecí demasiado. Tanto que fui con mi madre a llorar a decirle que sabía todo.
- ¿Como que todo?
- Siii, todo –pero el llanto no me permitía terminar las ideas
- A donde iba mi papa en las noches… los vestidos.. –y lloraba amargamente-
- Ay hijo, algún día yo pensaba decírtelo, pero no estabas en edad
- ¿Qué me vas a salir con que hay edades para saber eso?
- Bueno, yo pienso que sí, ademàs quizà en esa època estaba un tanto justificado
- ¿Justificado?, que tienen de diferente los ochentas que los dosmiles, ¿sólo porque se oían otras canciones?
En eso, mi madre se hecho a llorar y a decirme que en esa época ella escuchaba canciones de juanga. Me comenzò a cantar como si fuera su bebé, mirándome, secándose las lágrimas:
Tú estás siempre en mi mente
Pienso en tí amor a cada instante.
Como quieres tú que te olvide?
Si estas tú, siempre tú, tú, tú
Siempre en mi mente.
Tú estás siempre en mi mente
Como hiciste tú para olvidarme?
Ayúdame a olvidar en mi mente
Siempre estás, siempre tú, tú, tú
siempre en mi mente.
Que voy hacer? no sé, no encuentro nada nada nada
La solución no sé como encontrarla
Y yo trato de olvidarte,
Yo quiero olvidarte
Y yo no sé como te olvido
Siempre en mi mente.
Que voy hacer? no sé, no encuentro nada nada nada...
Y luego comenzó a hablarme de juanga, que ya iba a ser su concierto y que quería que la acompañara porque mi padre no quería saber nada de ese cantante porque lo consideraba homosexual.
- Mamá no cambies de tema, como que homosexual, sería peor que fuera travesti, porque no te divorciaste
- No hijito, cuando se tienen hijos esas cosas pasan a segundo término
- Pero mamá, no se quien está más loco si mi padre o tu, no entiendo nada
Y entonces mi madre poniendo más la llaga en la hogera aplicaba la canción al momento y volvía a cantar
- Que voy hacer? no sé, no encuentro nada nada nada La solución no sé como encontrarla …
- Ya mamá siento que te estás burlando
Mi madre seguía controlando el llanto como podía y tratando de dar una explicación a los hechos
- Cuando uno ama hijo, sabe perdonar, debo comprender a un hombre que es una bomba de hormonas, un macho en potencia, eso le lleva a hacer esas locuras
- ¿Qué? ¿macho en potencia? Que no es lo contrario vestirse de mujer
- Pues sí, sería lo contrario, que bueno que tu padre nunca hizo eso, quizà con eso si lo hubiera dejado
- Entonces de que estamos hablando
Lo malo de saber la verdad es que nunca es la que pensabamos que sería. Fue fácil desenredar el embrollo, los vestidos mi padre los llevaba a una mujer que tenía. Mi madre sabía todo pero no podía demostrarlo, el decía que los iba a regalar a la iglesia del parque para las niñas del convento. Una vez mi madre escudriño en sus cosas y vio el vestido y dijo “esto es muy grande para una niña”. Mi padre todavía tuvo el descaro de contestarle “es que esta creciendo muy ràpido”. Y fue cuando mi madre dio el sablazo mortal, “bueno, continua, al menos no eres pedófilo”. A veces mi padre se dormía en la sala con el pretexto de que había un programa que le gustaba. Mi madre con sus ojos cansados, trabajando en la casa y fuera de ella y decía que mi padre tenía que ir a dejar leche al convento porque era caritativo. Los problemas más graves surgieron cuando con los vestidos iba algún juguetito. Uno nunca sabe lo que su madre le dice a uno sin mentir de su padre. Y para ella era un hecho normal que un hombre por estar sacudido de hormonas tenía comportamientos desleales, en cambio lo hubiera dejado si fuera travestido. Pero al menos me alegro de que en aquella época de culto a la de nunca me dijeron Petra la Claveria.
Juan era Juana, Ramon Ramona, etc. Lo que en otra época hubiera sido un motivo de pelea callejera, se convertía en un saludo cordial. Afortunadamente yo era un niño por esas épocas y que me digan Petra o Calveria sólo lo he oido como insulto, ... mmm bueno luego les termino de contar como se decantan los apodos en el tiempo, me entró nostalgia y le hablaré a mi madre.
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