Para Dana
Fue apenas una leve sacudida,
un cortar amarras con la existencia
levando anclas rumbo al infinito,
y el misterio del universo que se avista,
al abandonar el puerto conocido.
Se disuelven...
pensamientos mundanos,
amores, desamores,
dolores, proyectos,
alegrías y penas.
Desde la visión de lo inconmensurable,
se vislumbran las doradas arenas de la eternidad,
la última playa,
el refugio prometido.
Canta un ave su canto más triste,
el de la despedida,
y una rosa desprende sus pétalos,
en señal de duelo.
Colores infinitos atrapan tu esencia
envolviéndote en sus giros.
¿Quién te espera amiga?
¿Quién te da la bienvenida?
¿Quién te prodiga consuelo?
¿Te persiguen allí tus sueños?
Inconclusas quedaron tus palabras
que no pudieron pronunciar el ultimo verbo,
la última palabra de amor murió en tus labios,
al envolverte el silencio de lo eterno.
¿Volverás algún día?
¿Llegarán en un nuevo nacimiento
tus ansias a recorrer caminos conocidos?
¿Tus ojos a embelesarse con Natura
y tu ingenio a volcarse en unas letras?
¿O volarás por siempre
convertida en Ave del paraíso?
Cruzarás los cielos,
estrella entre estrellas,
rumbo a la luz que todo lo unifica,
o regresarás en el suspiro de un ángel,
a depositar un beso incorpóreo,
en el corazón de los que no te olvidan.
María Magdalena |