Un lugar así
con el olor tibio de la tranquilidad
en un tiempo tan irreductible a definiciones.
Un lugar así para decir, hacer
y deshacer raíces de otros tiempos
que confluyen en la sombra de la tarde
que siendo imperecedera ha fenecido.
Un lugar tan cercano a lo exacto
y a lo increible,
a lo extraño, perfecto y utopico
cual memorias de Platón o Bacon
que me llevan a un sueño sumergido en el corazón.
Un lugar donde al cerrar los ojos
quise soñar contigo
y al abrirlos no pude despertar,
donde un ramo de esperanza reposaba
en el movimiento ondulatorio de la noche
agitando oceanos que en mi habitan.
Un lugar donde somos la niebla bucólica
que ahonda deseos y visiones,
donde acaricio tu rostro cual mágico velo
que cubre lo inasible, lo inaprensible
y que siendo así me permite entrar en tu misterio.
Un lugar claro y oscuro como descartes
como el ajedrez y como la historia de una revolución.
Tan dialéctico como el río de Heráclito
Tan abstracto y concreto,
tan hermoso, desafiante y real
tan tuyo y mío es
esta nuestra querida Atlantida. |