Julietita la del cerro
Por Dios, aquí ante Dios que ya tiene seis días que no para de llover; día y noche. A ratos, la llovizna que nomás te ilusiona de que ya va a parar, después, otra vez el pinche aguacero; del sol ni sus luces ¡dejo de alumbrar! Justo cuando la Julietita
cayó enferma; el dolor en la panza primero, después, que la oreja, que la moquera, y la diarrea luego, con harta hediondez en la mierda. Cayendo la tarde me baje en chinga por el doctor ¿la Julietita? –caliente su cabeza, y la sesera que no le respondía, secos y perdidos sus ojitos, con aquellas grandes ojeras.
Arribé al pueblo entrada ya la noche, casi dos horas de camino jalando mi bestia pal´doctor; puro resbalarme fue la vereda, la pinche agua, luego luego chingó el terreno.
Al doctor lo encontré cenando, pobre, lo hice que se levantara de la mesa.
No pudo venir conmigo, me dio una caja de aspirinas y un jarabe pa´ la diarrea.
--“ en cuanto pare la lluvia subo a verla”—dijo
Ojalá no parara nunca, que siguiera y siguiera lloviendo.
La Julietita murió hace tres días, se nos fue en un suspiro; ahorita, allí bajo la tierra debe tener mucho frío.
Mi mujer apenada me apura luego
--bajá al pueblo--dice
--contále al doctor pa´que no venga--
Yo nomás espero.
--“en cuanto pare la lluvia subo a verla”—dijo
Yo nomás espero.
Aunque la verda a ese cabrón, ya me anda mucho por verlo.
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