¡ Ni patria, ni dios, ni bandera!" - Repetía desde la más tierna infancia a su hijo aquel papá ácrata, adoctrinando a su hijo-. ¡ El capital, la religión y la lotería del estado nos aliena! Decía a su hijo en viva voz...
Años más tarde, el niño creció y con el tiempo se convirtió en diputado a cortes, se ordenó sacerdote y fue accionista de una empresa textil dedicada a la fabricación de la bandera nacional y complementos del ejército de tierra, mar y aire; ya se sabe, la rebeldía de los hijos...
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