Y yo acá
acostado y sin metafísica
hondo como las bases del mundo
adentro del cuero
(que a la lupa)
revela su tejido de red
de muchos caminos
que cansan al hombre.
En los ojos que tragan día
y la boca
que come mundo
nace un manzano
sin manzanas.
Cuelgo el sombrero de ala ancha,
le doy la espalda al árbol sobre la tierra
y espero el sueño, quizás el veneno
y despierte
para el horror del ahogo
en el mar de la placenta.
Otros me llamaran nonato,
yo
fugado de mi
que parado al costado
de la grieta que sangra
espero a la inocencia para cortarle la cabeza
y así dejar de ser loco.
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