DEL JARDÍN
Espina herir, a flor de labios de sonrisa mustia, tu mirada refleja angustias de fin.
Y otra parte de ti, desde el césped que polvorea, nos llega a las manos en última rama, la última rosa de mi jardín.
Y verde, un gusano devastador que la devora.
Y roja, cual última gota en copa, cae, y se destroza flor en la loza.
Y el gusano nos roza los dedos y separa, y sin árbol ni flor queda en tus manos la rama sin rosa.
Y seguida, cuida, en un vuelo de caricias al gusano, y tus manos, una suave mariposa.
Y te miro ir, y recojo a la rosa, intentando concebir… ¿Cómo es posible?.. Que un gusano repugnante y vil, sea el hijo de una madre tan hermosa.
Julio Hermaz
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