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Inicio / Cuenteros Locales / aristofeles / maldito Stephen King

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:354351]

Todo había empezado cuando a Gabi, un amigo mío de la facultad, se le ocurrió que podíamos ir de vacaciones a un pueblo abandonado que había conocido de pasada volviendo de Madrid. El pueblo, nos explicó, estaba completamente abandonado y nunca había nadie, con lo cual estaríamos a nuestras anchas, sin ruidos. Solo había una fuente y unas casas abandonadas, donde nos podríamos instalar. Nos costaría la gasolina del coche, las latas de comida que llevaríamos y el vino que beberíamos. Además la fuente hacia un pequeño charco, donde te podias bañar. La verdad, es que la idea no era mala, pues no teníamos dinero para ir a ninguna parte, a menos que nos quedáramos en la cludad, con el calor que hacía y con un paisaje que habíamos visto durante nueve meses, o sea que cargamos el coche y nos fuimos para el dichoso pueblo. Estábamos Carlos B (Charli para los amigos) Esteban, yo (a mi me llaman Francis), y evidentemente Gabi, el conductor, el único que tenía coche y creador de la idea.

No nos costó dar con el pueblo, aunque quedaba bastante apartado de la carretera nacional, había que desviarse por una comarcal y luego por un camino de cabras. Realmente un sitio insólito que no salía en los mapas. Estaba claro que si a alguno le daba un infarto o cualquier cosa parecida, quedaba un poco lejos de cualquier hospital o zona civilizada, pero eso sería muy mala suerte, en todo el año, los cuatro habíamos gozado de buena salud, exceptuando algún resfriado y alguna intoxicación etilica.

Nos metimos en las cuatro casas que había en el pueblo para escoger una, y nos decidimos por la que nos pareció que estaba menos ruinosa, de hecho hasta quedaban algunos retratos colgados de los que debieron ser sus habitantes, muebles y utensilios de cocina. No tenían agua corriente.

Adecentamos la habitación de matrimonio y decidimos instalarnos en ella y la contigua, que parecia haber sido la de los hijos. Las ventanas no tenían cristal.

-Mirad, aqui hay unas cartas-

Gabi había encontrado unas cartas viejas en uno de los cajones. Parecia la correspondencia entre alguien que estaba en el ejército y una mujer, seguramente habitante de la casa.

Estimada Matilde:

Los días aqui son muy largos. Me acuerdo de ti a todas horas. Hasta Navidad no nos darán permiso. Tengo ganas de verte. Me acuerdo de cuando fuimos al baile. ¿Cómo están tus padres? Les deseo mucha salud. ¿Y tu hermano? ¿Sigue peleándose con todo el mundo?. No dejes que se haga daño. Aqui no hay nada que explicar, hago guardias y más guardias todos los días. Y hace mucho calor. Los moros no dicen nada, sólo rien.

Y cuando hablan, no se les entiende. Echo a faltar la comida de casa y el buen vino. Serafin, tu fiel servidor.

- Serafin, tu fiel servidor¬
Rió Gabi, que había leído la carta con un tono de burla.
- Es una expresión, antes las cartas se acababan asi¬

Defendió charli.
- ¿No pone la fecha?-
- Si, Melilla, 1920.-
-Un montón de tiempo. ¿Que debió ser de esta familia? ¿porque se dejaron las
cartas aqui?
-A saber, se harían viejos, moririan, los enterrarian y no tenían parientes o no
les interesaban las cartas¬
- ¿Y el resto del pueblo?
- Lo mismo, que sé yo¬
- ¿Porque no hacemos una partida de cartas? He traido una baraja.-
-Buena idea-
Limpiamos una mesa y empezamos la partida. Cuando llevábamos un buen rato, se
hizo de noche.
-¿No os habéis dado cuenta que no se oye ni un ruido?-
-Bueno, eso es normal, aqui no pasan coches, ni hay lavadoras, ni vecinos.¬
-¿Ni pájaros, ni insectos? En todas partes hay bichos que meten ruido.¬
- Pues habrán emigrado, que sé yo, te toca.
Gabi tiró su carta
-Pero sigue siendo muy raro.¬
-Oh, venga ya, te crees todo lo que ves en esas peliculas. La realidad es que todo
es más aburrido de lo que imaginas. Si quieres emociones, vete a una ciudad, alli el
peligro es constante, pero en el campo no hay nada, por eso la gente emigró a las
ciudades¬
-Es verdad, el mes pasado, en mi edificio un marido degolló a su esposa, el tio más
normal del mundo, nos enteramos porque vino la policia y una ambulancia. Nadie
oyó nada¬
- En el campo también ocurren cosas, han habido matanzas también.
- Quizás si, pero son casos contados, en las ciudades ocurre cada día¬
- Aqui no hay nada, ni tías¬
Seguimos jugando durante un par de horas hasta que anocheció.
- Quizás que encendamos una vela¬
Propuso Gabi.
-¿una vela? ¿Alguien ha traído velas?¬
Exclamó Esteban. Todos hablamos traído linternas pero nadie ninguna vela.
- Menudos excursionistas, ni una vela. ¿No sabéis que las linternas van con pilas?¬
Nos reprochó Gabi.
- Las velas también se gastan ¿o te piensas que duran eternamente?¬
Y se enzarzaron en una discusión sobre velas y linternas. Por fin encendimos las
linternas, entonces entramos en otra discusión de que deberiamos racionar el uso
de las linternas y no encenderlas todas a la vez. Finalmente se encendió la de Gabi.
- Tengo hambre, podriamos cenar¬
Dijo Esteban. Asi que abrimos unas latas y nos dispusimos a darnos el banquete.
-¿Nadie ha llevado una cámara de video? Podiamos haber filmado una pelicula
como esa que hicieron de terror como si fuera una documental.¬
Comentó Charli, llevándose un bocado de atún a la boca.
-Ah, si, si, muy buena¬
Apuntilló Esteban
- - Para ti, todas son buenas-
- Añadió Gabi

- Y tu, ¿en qué piensas, Francis?¬

- Estaba pensando en las cartas que hemos encontrado, en la gente de este pueblo
- Oh, venga ya dijo Gabi unas cartas de amor vulgares y corrientes

-Estuvo en Africa, ¿sabes? Mi abuelo también estuvo en África y le escribia cartas a mi abuela¬
Seguro que muchos españoles estuvieron en África sirviendo al ejército¬

- En África, los soldados lo pasaron fatal, los marroquies atacaban sin piedad y no hacian prisioneros, los degollaban. Hubo varias derrotas y tuvimos que retirarnos de varias plazas. Hasta el desastre de Annual.

-Evidentemente, los marroquies defendian su tierra dijo Gabi¬

-Si, claro añadi yo eso no lo pongo en duda, no digo que no tuvieran derecho a ello, simplemente que lo hacian con bastante saña

-¿Te piensas que nuestro ejército eran unos angelitos? Torturábamos y matábamos como ellos

-No mi abuelo¬.

-Seguramente te quedarías alucinado si vieras como puede cambiar un hombre en el frente

-Es posible, pero muchos fueron enviados al frente obligatoriamente y no estaban motivados.-

-En Annual murieron diez mil hombres.-

-Seguramente por su parte también hubo miles de muertos. Y también hubo soldados españoles voluntarios, es posible que viviendo en un pueblo tan aburrido, decidiese apuntarse a la aventura-

-No lo sabemos, de hecho no sabemos nada de este pueblo¬

-Creo que no aguantaremos ni cuatro dios. Podemos apostar- Dijo Esteban.

-Desde luego es el aburrimiento total este lugar-añadió Charli

-Bien, está bien chicos, no os lo queria decir, pero tengo una sorpresa para vosotros.

-¿una sorpresa?-

-si, una sorpresa, a dos kilómetros de aqui hay un pueblo. -

-¿Un pueblo? ¿con habitantes?-

-Si, hay una fonda, hay una familia, algunos veraneantes y algo mejor, a su lado hay una casa de colonias-

- ¿Una casa de colonias?-

-Si, con monitoras, Y da la casualidad que conozco una, porque es vecina de mi
calle¬
-Osea que todo este rollo, para ver una chica¬

-Bueno, no hay nada, ningún rollo, simplemente curiosidad
-Pues nada, vamos a ver a las monitoras

-Ahora vamos a dormir, nos espera un largo dia¬

La noche, en los sacos de dormir, fue extraña. El viento no dejaba de ulular a través de las laderas. Las ventanas mal cerradas de las otras casas, rompian sorpresivamente contra las paredes. No pude pegar ojo hasta al cabo de un par de horas, que por cansancio acabé soñando con Annual, con mi abuelo, con los marroquies y sus afiladas dagas y el desierto. Me desperté de golpe, cuando me iban a degollar. Era de día, el sol entraba por las ventanas a chorros. Sólo quedaba Esteban en la habitación. Había un olor a humedad en la habitación.

- Oye, ¿qué soñabas? Parecias inquieto¬
Me pregunto Esteban

-Nada, tonterias mías¬
-¿un cigarrillo?¬
-No, gracias, necesito un café, algo que llevarme al estómago¬

Fuera estaban Gabi y Charli desayunando. Hablan llevado un pequeño hornillo a gas y habían preparado café.

-Buenos días, Francis. La legión nos ha dado un descanso-.
Se mofó Gabi.

-Muy gracioso.¬

Me servi un café y le añadi un poco de leche condensada. Había hasta magdalenas. Luego montamos en el coche y empezamos a circular por una carretera llena de baches. El paisaje siempre era el mismo: seco, tierra y más tierra y de cuando en cuando, algún arbolito o un matojo. Al cabo de media hora, cuando Charli y Esteban estaban ya amotinándose, vimos un grupo de casas. Parecía un oasis en medio de aquel desierto. Si, era la fonda.

-Hemos de seguir a pie hacia la casa de colonias¬

Empezamos a caminar por una pista forestal llena de tierra. Charli se habla traido una botella de agua y empezó a beber. Pronto todos quisimos hacer lo mismo, aquel sol era implacable.

-¿Dónde está la casa?-

Pregunto, con mala uva, Charli

- Ya queda poco-

Respondió Gabi con resignación.

Efectivamente, encontramos unos letreros que señalaban otro camino y anunciaban “casa de colonias”. Seguimos el nuevo camino y encontramos una casa en un llano, llena de niños de diez años jugando a fútbol. Gabi preguntó a uno por la monitora y éste le señaló la casa. Nos metimos en la casa y un agradable frescor nos invadió. Gabi gritó. Al rato salio una chica de unos dieciocho años, aún con la cara llena de granos debido al acné.

-Hola, ¿está Carmen? - le preguntamos
-Si, un momento-

Se fue por una escalera y al rato volvió con Carmen, otra chica con más granos en la cara y teñida de rubio.

- Gabi! ¿Como es que has venido?-

Se abrazaron y se besaron, como si no se vieran desde hace tiempo. Nos anunció.

-Estos son unos amigos-

Entonces Carmen nos presento a sus compañeras y Esteban y Charli estaban encantados. Ahora el plan estaba claro. La chica que nos había recibido parecia simpática. Pero sus otras dos compañeras (también con pinta de adolescentes de colegio de monjas) no parecian tan contentas y se volvieron para el interior de la casa. Por lo visto también había una monja, que habla ido a comprar a la fonda, que es la que llevaba el mando. Pero a Gabi parecía no importarle aquello.

Asi que empezaron hacer planes, que si una fiestecita por la noche, que habría baile. En esas llegó la monja. Parecia una simpática mujer pero que evidentemente no le gustó mucho nuestra visita, todo y que lo disimuló todo lo que pudo e incluso también los invitó a la fiestecita.

Cuando volvimos a nuestro pueblo, alguien habla removido nuestras cosas y las habla sacado de la casa. Parecia obra de un perro vagabundo que hubiera estado arrastrando nuestros sacos de dormir, las mochilas y las hubiera dejado en la puerta de la casa. Charli cogió un enfado de mil demonios y empezó a maldecir y dar patadas al aire.

- ¿Pero, que animal habrá hecho esto? Si aqui no hay nada, ¿dónde se debe esconder ese bicho? Lo voy a matar-

Y empezamos la búsqueda del animal, con palos viejos que encontramos, registrando las casas abandonadas. Esteban y yo ibamos juntos, Charli y Gabi por su cuenta. Entramos en una de las casas, donde aún había restos de un carro. Con la linterna iluminamos las paredes. Salió una rata de bosque corriendo, con mucha prisa. Nos dio un susto de muerte. Intentamos subir al piso de arriba, pero la escalera crujía tanto, que pensamos que se vendría abajo y desistimos. Entonces, en el suelo, vimos una trampilla. La abrimos y vimos que debajo había un sótano muy húmedo. Con la linterna alcanzamos a ver como un altar con una virgen y muchas velas y flores podridas. Volvimos a cerrar la trampilla. Seguimos por la segunda casa, y en ésta el techo ya habla cedido, las vigas de madera se hablan partido y habían caido al suelo, astillándose. Hicimos un breve reconocimiento y salimos a la calle. Gabi y Charli no habían tenido mejor suerte.

- Nada! El perro fantasma se ha esfumado¬
Dijo Gabi

- Si lo agarro, lo destriparé, os lo juro-exclamó Charli

-Venga, venga, esta noche tenemos fiesta! Dejate de fantasmas, cerraremos bien la puerta y las ventanas y el chucho ya no entrará.-

Después de cenar nos dirigimos otra vez a la casa de colonias. Habían puesto globos de colores y se oía la música de canciones grabadas. Las chicas se habían pintado y los niños estaban bailando entre ellos. Hasta la monja se había arreglado. Nos invitaron a beber un poco de cerveza.

Al cabo de un rato Gabi estaba bailando con su amiga, en medio de los niños. La monja me agarró a mi para bailar, pese a que le suplique que no sabía, y Charli y esteban hicieron lo propio con las otras chicas. Bailamos unas cuantas canciones y luego nos sentamos en unas sillas de madera. La monja me intentó sacar información.

-Parece que tu amigo Gabi está enamorado de Carmen-

- Si te digo la verdad ni sabía que tenía una amiga aqui-

-¿De verdad? Pues no lo parece. No nos viene mal un poco de compañía para romper la monotonía, pero claro, tenemos una responsabilidad con los niños y Carmen no se puede permitir abandonar el trabajo por diversión. ¿Entiendes lo que quiero decir?. Cuando acabemos las colonias puede ir con tu amigo donde quiera, pero ahora tiene una responsabilidad.-
Me encogi de hombros como dando entender que yo no tenla nada que ver con todo eso. Luego vino una de las chicas a decirle que un niño se habla mareado y estaba vomitando y se tuvo que ir. Le pedi un cigarrillo a Charli, que llevaba una animada conversación con otra chica. Esteban no habla tenido tanta suerte y las otras chicas no le hacian caso y hablan vuelto con los niños. Pasó el tiempo y la monja anunció el fin de la fiesta. Nos despedimos. Nos metimos en el coche y enfilamos hacia nuestro pueblo. Cuando llevábamos unos metros, Gabi paro el coche.

-Chicos, yo me quedo aqui, tengo una cita¬
-¿Que dices? ¿Y nosotros?¬

-Volved al pueblo, Charli, quedamos aqui dentro de dos horas -
-Si, tio, y que más! Yo no soy tu chofer!-

- Por favor, hoy por mi. Mañana por ti¬
Y se bajó del coche, volviendo hacia la casa.

- Pero este tio está loco!. Y piensa que voy a volver! Ah, por fin puedo conducir este trasto, agarraos, nos vamos de copas-

Charli estaba eufórico conduciendo el coche.

-¿Pero donde vamos a ir? Aqui no hay nada.-
Dije yo, intentando convencerlo.

- Puede que en la general haya un club de esos de carretera¬

Le animó Esteban. Pasamos la fonda y nos dirigimos hacia nuestro pueblo, pero en vez de torcer hacia nuestra carretera lo hicimos en dirección contraria. Al cabo de un rato nos encontramos en la carretera general, vacía, sin ningún vehiculo. Cuando llevábamos más de veinte minutos si encontrar nada, dimos con una gasolinera abandonada y paramos en ella.

-Ni tan siquiera la gasolinera funciona. Esto está más perdido que la Atlántida.-

- ¿No hay un mapa en la guantera?-

Pregunté yo. Efectivamente, en la guantera había un mapa, aunque bastante antiguo y no salía el pueblo donde estábamos. Gabi lo había marcado con una cruz. Si estaba bien marcado, el pueblo más próximo estaba a diez kilómetros.

- Bien, vamos alli¬

Anunció Charli. La carretera era endiabladamente sinuosa y la noche muy cerrada, sin apenas luz. La suerte es que no estaba transitada. Al cabo de veinte minutos más que nos parecieron una eternidad, llegamos a un pueblo. Pero parecía abandonado. O si vivía alguien, estaba durmiendo y tenía puertas y ventanas cerradas cal y canto. Se oyó un perro aullar. Luego otro. El pueblo ese no tenía bar nocturno. Si había alguno, solo abría de día. Asi que nos cansamos y nos metimos en el coche.

- Que hacemos, ¿seguimos hasta el próximo pueblo?-Preguntó Esteban.

- ¿Porque no nos volvemos?¬
Dije yo. A Charli no le gustó la idea

- Ya salió el aguafiestas. Oye, estamos de vacaciones, no tenemos nada que hacer mañana. Busquemos un club de carretera y tomémonos unas copas.-

-¿Y que pasa con Gabi?¬
- Déjalo, ese estará disfrutando con su amiguita¬

-Venga, vayámonos, si quieres puedes quedarte aquí. -
Me dijo Esteban.


-No, antes prefiero acompañaros para que comprobéis que esta gente sólo trabaja y duerme-

Y Charli arrancó el coche. Después de un sinfin de curvas, la sorpresa fue mayúscula cuando llegamos al mismo cruce de ia casa de colonias. A Esteban le cogió un ataque de histeria.

- Charli, Maldición ¿qué has hecho?¬

-Seguir la carretera, pedazo de idiota
-Pero en dirección contraria!

-Te juro que no!¬
-Pues ¿qué hacemos aqui?¬
-Venga, vamos a buscar a Gabi¬

Propuse yo. Charly, no muy convencido, así lo hizo. Paró el coche en el lugar que nos parecia haber dicho Gabi. Estuvimos un buen rato esperando, pero Gabi no aparecía.

-¿Ves? Ese tio se está divirtiendo y nosotros no nos hemos podido ni colocar!
-Bueno, chicos, si es por colocar yo he traido una chinita

Esteban se sacó una piedrecita de hachis y empezó a hacer un porro. Empezaron a fumar. Yo no quise.

-Cada dia estás peor, Francis, que no te va hacer nada un porrito
-Prefiero estar despejado

Charly y Esteban se reían como locos. Al cabo de un rato nos dio el bajón a todos y Gabi no aparecía.

-Pero si estará follando como un poseso. Vayámonos! Ya vendrá mañana -
-El sólo no sabrá encontrar el camino de vuelta-

- Claro que si, sólo tiene que ir siguiendo la carretera. Si quieres quedate tu.-

Pero no acepte la oferta, a lo mejor era verdad y Gabi no venía hasta para el desayuno. Regresamos a nuestro pueblo. Esta vez las cosas estaban en su sitio, nadie nos las había revuelto. Pero nos costó desatrancar la puerta. Tuvimos que hacer fuerza los tres para abrirla. Nos pusimos a dormir pero yo tarde mucho en hacerlo. Oía el viento romper contra las casas. Era un ruido infernal que no parecia afectar a Esteban ni a Charly que dormían a pierna suelta. Finalmente me dormi. Me despertó unos golpes en la puerta. Unos golpes que no eran del viento, sino de unos nudillos. Ya había luz. Nos incorporamos todos y salimos a desatrancar la puerta. Era la monja y una de las chicas no tan simpáticas.

- Buenos días, ¿Donde está vuestro compañero Gabi?¬

Miramos a nuestro alrededor, instintivamente, los tres, pero no, no había venido Gabi. Como no sabiamos si había averiguado la aventura de Gabi, disimulamos.

-Habrá ido a dar una vuelta¬

Dijo Charli. Pero la monja no parecia tragárselo. Me miró a mi, debió pensar que era el más vulnerable.

-Ya te dije ayer que teníamos una responsabilidad. Carmen tampoco sabemos donde está y me hace falta esta persona para cuidar de los niños. Espero que todo quede en una aventura de una noche. Si veis a Gabi, decidle que haga el favor de no volver por alli hasta que acaben las Colonias. No quiero problemas. Lo mismo va por todos vosotros.

Se dio media vuelta y se metieron en una furgoneta destartalada y vieja. Charly perdió los estribos y empezó a gritarle

-Oiga, no necesitamos venir a sus Colonias, no se nos ha perdido nada alli. Haga el
favor de no molestarnos por la mañana.¬
Calla, por favor, Charly¬
Le supliqué yo. Antes de arrancar la monja me volvió a mirar a mi y me dijo
-Espero que aparezca mi chica, de lo contrario llamaré a la Guardia Civil¬
Y arrancó el vehiculo.
-Llame a quién quiera, como si quiere llamar al mismisimo Papa, o al demonio!¬
-Por favor, Charly¬
- Déjame, a mi nadie me amenaza con los Picoletos, esta tía se va enterar!¬
- Los que nos vamos a enterar vamos a ser nosotros como venga la Guardia Civil
aqui. Por de pronto tu Esteban ves haciendo desaparecer todos los porritos esos. La
madre que pario a Gabi¬
- En eso estamos de acuerdo, la madre que lo parió!¬
Aspiré aire y me senté a pensar.
-Vamos a desayunar¬
Propuse, mientras me daba vueltas la cabeza. Yo también esperaba que todo fuera
una aventurita.
Mientras nos tomamos el café, propuse mi idea.
- Deberiamos volver con la monja a buscar a Gabi¬
-¿Que? ¿Te has vuelto loco? Yo con ese sargento no vuelvo!¬
Exclamó Charly.
- Mira, será mejor que empecemos a colaborar, si Gabi no vuelve dentro de poco,
llamará a la Policia y de entrada puede que hasta nos detengan¬
-¿Detengan, porque?¬
Dijo ahora Esteban, que también empezaba a inquietarse
-Yo que sé, igual solo para comprobar nuestra identidad¬
-Has visto muchas peliculas, tio, y además, la policia debe estar bastante
lejos, ya viste ayer que no hay nada a la redonda¬
-Por favor, hacedme caso¬
-Ese tio estará destrozado de pegar polvos toda la noche¬
-Puede que se haya caído al volver, puede que los dos se hayan caido por un
barranco¬
-Y les habrá destripado Freddy. Ya está bien de chorradas¬
-No creo que sean chorradas, Charly, puede que tenga razón¬
Dijo ahora Esteban.
-Está bien, está bien, no tenemos nada más que hacer en esta mierda de sitio.
-Vamos a ver a esta pájara¬
-Y por favor, controlate¬
-Encima¬
Osea que montamos en el coche y nos encaminamos hacia la casa de colonias.
Cuando llegamos sólo había la monitora simpática haciendo guardia por si Carmen
volvía. Le expliqué que veniamos a colaborar.
-Están todos rastreando la zona a ver si los encuentran, como si fuera un juego,
¿Sabes?¬
Nos señaló la zona que estaban rastreando y nos encaminamos hacia ellos. Cuando
nos acercamos vi a lo lejos la figura de la monja. Me acerqué hacia ella. Cuando me
vio, me echó una mirada no sé si con la intención de decirme algún exabrupto, ya me lo esperaba.
-¿Y bien?-
Me preguntó.

-Hemos venido porque tampoco sabemos nada de nuestro compañero y a lo mejor, todos juntos los encontramos-

-Osea que es verdad, se fueron juntos por la noche¬

-Si, pero como habrá comprobado, el coche lo tenemos nosotros, osea que no pueden estar lejos

- Dios mío. Espero que no les haya pasado nada. Si no les encontramos antes del mediodia llamaré a la policia.-

- Si, es lo más sensato¬

Añadi yo, y me dispuse a buscar a su lado cualquier señal que nos condujera a ellos. charly y Esteban hacian lo mismo a lado mío. Al cabo de una hora de búsqueda, Charly explotó.

-Se habrán ido hacia la carretera!¬
-Pero sin el coche no llegaran a ninguna parte¬

-Harán autostop, que sé yo. Yo no sigo, me voy a la Fonda a hacer una cerveza, vosotros que hacéis?

-Pero ¿No te das cuenta que tu compañero puede estar muerto en un barranco?-
Le espetó la monja. Charly montó en colera, yo lo cogia de los brazos.

-Mire, señora, si esta muerto en un barranco, yo ya no puedo hacer nada, me muero de sed y estoy cansado. Yo me voy.-

-Los niños también están cansados y con este sol, quizás deberíamos volver-
Sugirió una monitora

-Está bien, descanso, volvamos a la casa. No hace falta que vayas a la fonda, tenemos cerveza alli-

-Si no le importa, prefiero tomármela en la fonda, venis?-
-Yo me quedo-

Pero Esteban lo acompañó, seguramente tenía ganas de otro porrito. Ni Carmen ni Gabi aparecieron y la monja llamó a la policia. Tardaron más de una hora en aparecer, porque estábamos lejos de su cuartel. Relamente era un lugar perdido. Vinieron dos agentes uniformados y había uno que parecia ser el jefe. Tomó nota de todo lo que le dijo la monja y el ayudante rellenó los datos. Luego me llegó el turno a mi y tuve que dar los datos de Gabi. El Jefe me hizo salir a fuera con él para hacerme más preguntas.

-¿Desde cuando conoces a tu amigo?¬

-¿A mi amigo? Pues estamos haciendo cuarto de carrera, pues cuatro años-
-¿Y antes no lo conocias?-

-No. no, nos conocimos en la facultad de quimica¬

-Ah, química, experimentos, todo el dia en el laboratorio...-
- Si, bueno-

-Y en estos cuatro años, ¿Consumiais drogas? ¿que relación tenía con las
chicas?¬
- Oiga, era de lo más normal. No nos drogamos.

-Esta bien, debo creer tu palabra. Piensa que ha desaparecido una chica y eso es muy grave. Muy grave-

-Oiga, somos gente normal, eso ha sido un accidente¬


-Está bien, pero es mi trabajo. Quiero que le deis vuestros datos a mi compañero y no abandoneis el lugar sin avisadme, ¿entendido?. Vamos a iniciar una búsqueda a ver si los encontramos.

Se montó en el land rover y empezó a dar los datos por la emisora del vehículo. La verdad es que ya no me apetecia estar en ese sitio, sino largarme con viento fresco a mi casa, con mis discos, irme a bañar a la piscina y ver una buena pelicula. Alli sólo hacia calor.

Por la tarde vinieron voluntarios de otros pueblos y empezaron a buscar por los alrededores. Llegó la noche y no habían encontrado nada. A mi no me apetecia volver a nuestro pueblo abandonado, pero a lo mejor Gabi aparecía por alli. Cuando llegamos, seguía estando tan vacío como cuando lo dejamos. Esa noche si que no pude dormir y Esteban tampoco. El único que dormía era Charli debido a las inumerables cervezas que se habla tomado. Esteban estaba fuera fumándose un porro.

Me pareció que si nos hacian una visita los policias no colaría eso de la droga, pero pense que tenían cosas más importantes que hacer.

-¿Quieres?¬
Me invitó Gabi.

-No, dame un cigarrillo, por favor
-Tu mismo-

Y me tendió el paquete de tabaco con el mechero. Encendi el cigarrillo y miré las estrellas, era una noche magnifica, incluso se oían grillos.

-¿Que piensas de todo esto?¬
Me pregunto Esteban.

-No sé, creo que se han caido por algún barranco
¿Y el perro que nos atacó?

-¿Que perro? ¿El animal que revolvió nuestras cosas? A saber. Si hubiera un animal feroz, ya lo hubieran encontrado.-

- Puede que durante el dia se esconda, solo salga de noche¬
-No sé, me parece imposible que un perro devore a dos personas¬

-Pero igual estaban follando y no se percataron hasta que lo tuvieron encima-
-¿Tu crees?-

Nos quedamos otra vez en silencio. La verdad es que mucha explicación
No teníamos.Ai final nos volvimos a acostar, y quizás algo si que
dormimos, pero justo cuando se hacía de día y empezaba a clarear, Charly se despertó y se fue a desayunar. Esteban y yo también nos despertamos. Después de desayunar cogimos el coche y nos fuimos a la casa de colonias. La guardia civil también estaba alli. No había ni rastro de la pareja. Charly fue el que lo dijo pero nosotros pensábamos igual.
-Nos vamos a ir. No aguantamos más aqui.¬
- Esta bien, os voy a tomar declaración y luego os podeis largar¬

Asi lo hicimos. Declaramos la verdad, como lo habíamos dejado en el sitio que nos pidió, como volvimos y no lo encontramos, y lo que nos explicó de su vecina. Después nos fuimos a hacer las mochillas.

-Por fin, volvemos a la civilización, odio este lugar¬


Dijo Charly. El camino de vuelta fue en silencio, Charly acabó poniendo cintas de música heavy para no tener que dar conversación. Llegamos por la noche a la ciudad. Aparcamos el coche en la calle y llegamos a nuestro piso. No estaba Gabi. Su habitación estaba intacta. Charly se fue directo al sofá y Esteban a la ducha. Yo me meti en el cuarto de Gabi, y empecé a mirar sus cajones. Todo normal: apuntes de clase, sus álbum de fotos. Me quedé de piedra cuando al abrir el álbum encontré, entre las fotos de sus familiares, una fotografia muy parecida a las que habíamos visto en el pueblo. Le di la vuelta, estaba escrita por detrás con un nombre y una fecha.

Annual 1920¬

Empecé a mover las páginas, hacia el final, habían unas fotos de Carmen. O sea que ya se conocían. Tenía ante mi las piezas de un rompecabezas pero me parecian de muy dificil acople. También había una foto antigua que parecía el pueblo en el que habíamos estado. Pero ya se sabe que muchas fotos antiguas se parecen.

Texto agregado el 25-05-2008, y leído por 14 visitantes. (0 votos)


Lectores Opinan
2008-05-25 16:09:39 la historia atrapa pero este final no se si lo acabé de entender... DrDeseo
 
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