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Inicio / Cuenteros Locales / josef / Vulcanología.

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Volvía a ser otro día, abrió los ojos y pensó que en la vida tenía todo lo que quería. Lo había conseguido, era un triunfador. Había surgido de la nada (nunca mejor dicho) y paso a paso había ido asentándose en las cimas de la vida. Nadie le había regalado nada, era un hombre famoso y lo sabía. Cuando saliera a la calle habría más de cien paparazzi aguardando y ya no podría ir solo porque sería un objeto codiciado y polémico, sobre todo polémico, al cual adularían o temerían. Todas las semanas visitaba a diferentes líderes del mundo y ellos le solicitaban con respeto, admiración y cierto grado de temor, recomendaciones sobre cual era el siguiente paso que habría de darse. Por supuesto desconocían que él tampoco sabía con certeza cual era el camino, no imaginaban que sólo era uno más en la Tierra, aunque ahora era famoso ¿antes? no lo recordaba. De su época anterior nada estaba claro. Mujeres, hembras preciosas se peleaban por él; en cambio sólo accedía a permanecer con una de ellas por vez. Cuando las tenía a su lado le gustaba charlar con suavidad y disfrutar de su belleza, y si las sabía enamoradas entonces les inculcaba su simiente y luego las dejaba vagar por el mundo en completa libertad, como cada cual debiera de hacer. Había científicos que especulaban con que su inteligencia era superior a la de Einstein y su libro “Teorías sobre la humanidad” mejor que el de la “Relatividad.” En cambio él seguía pensando que el libro no tenía nada de especial, en el sólo se había dedicado a condensar por encima lo que veía y lo que tal vez podría producirse. Algunos dijeron que era catastrofista. Él no lo creía así, jamás dijo que la humanidad fuera a extinguirse, simplemente pensó que se modificaría hacía un grado evolutivo diferente que nada tendría que ver con el actual. En realidad le disgustaba que los hombres se preocuparan tanto por ahorrar o que estuvieran pendientes de sus negocios estúpidos, y se mataran por banalidades como una simple borrachera o un desacuerdo moralista o territorial; pero sobre todo que existieran guerras por tales puerilidades le parecía casi aberrante. Nada de eso tenía importancia cuando lo verdaderamente significativo era divertirse y alcanzar el placer por el medio que fuera. Sí, degustar plenamente el placer era el grado más alto jamás alcanzado por un ser culto y racional. Algunos líderes quisieron interpretar que eso era lo que en realidad le agradaba y organizaron bacanales en las que todo el mundo acababa fornicando, sin entender que el verdadero placer no consistía solamente en eso…

Le desquiciaba y desagradaba la poca visión de sus congéneres, porque eran sus congéneres. Quienes, en vez de evolucionar, se estancaban en la cultura de las armas, la guerra y el asesinato. Aunque disfrutaba siendo un triunfador en una tierra cubierta de perdedores desalmados; ése era su placer. Por lo demás él era un ser normal, demasiado corriente. Su estatura media rozaba el metro ochenta, era calvo y debido a su miopía usaba gafas de culo de vaso, pero no necesitaba operarse, la miopía no era impedimento para triunfar, tampoco lo era su obesidad ni su carencia de belleza. En cambio sus alas, sus alas eran la admiración de todos. Estaba cansado de que lo adoraran por ser un hombre alado. E incluso de que en algunos círculos se le llamara el “ángel de la paz o el ser alado.” La verdad es que estaba asqueado de que por un detalle tan absurdo creyeran que era lo que no era.

La gota que colmó el vaso se desencadenó en su visita a Chile. Estaba en casa de una señora bajita y encantadora llamada no sé qué Bachelet, el caso es que le dominaba con aquella mirada de ojos tristes, cargados de responsabilidad. Ella no le rogó qué debía de hacer, sólo le preguntó si habría alguna forma de solucionar un problema que en Chile y a los demás países andinos les traía de cabeza. Él le preguntó cuál era y ella, apesadumbrada le dijo: “El de los volcanes.”

De repente dio un sobresalto. ¡Volcanes! Hasta ahora los había obviado. Tal vez ahí estuviera la explicación a la vida y a todo lo demás. Le preguntó si había alguno que tuviera la puerta abierta. Mirándolo extrañada ella le dijo. “Te refieres a una erupción.” Él supuso que hablaban de lo mismo. Salieron a la terraza, ella señaló hacia el sur y le dijo. Allá está el Chaitén devastando todo a su paso.

Le dio las gracias, batió sus alas y salió proyectado. En unos minutos alcanzó el lugar y presenció un espectáculo que le trajo recuerdos de cuando una vez el mundo, es decir la Tierra en general, era igual. Sin preguntarse el porqué o vacilar descendió derecho hacia el cráter atravesó la densa capa de humo, penetró en el lago de lava espesa y continuó descendiendo. Un calor placentero fue envolviendo sus arterias, su cuerpo de hombre se diluyó hasta condensarse en fluido. De pronto oyó voces que gritaban.
- ¡Lucifer, despierta Lucifer!
Abrió los ojos y descubrió a su súbdito Judas mirándolo alarmado. Rápidamente le preguntó.
- ¿Me he vuelto a dormir?
- Así es majestad.
Aterrorizado por su descuido le volvió a preguntar.
- ¿Y cuánto, cuánto, tiempo estuve durmiendo?
- Tres siglos Alteza.
Entonces fue consciente con pavor. Había dejado sin su cuidado todo ese tiempo a los humanos. ¡Demasiado! Volviéndose a Judas le preguntó con apremio.
- Y los humanos ¿qué ha sido de los humanos?
Judas lo miró con ojos de súplica y dijo.
- Nada señor...
- Nada qué.
- Sin su ayuda dejaron de progresar y se hundieron en una época oscura…
- Y…
- Hubo una gran pandemia de peste roja…
- ¿Y?
- Lo siento Alteza pero Dios aprovechó la ocasión y le dio un jaque mate. La tierra ahora está limpia y pura de nuevo…
- Oh, mierda ¡No! ¡Menuda pesadilla!

Desperté. Miré el reloj despertador. No había funcionado. Tenía que ir a la facultad, había examen de vulcanología, faltaban apenas veinte minutos, me había dormido de nuevo. Imposible llegar a tiempo. Me incorporé. Estiré los brazos y mis alas se desplegaron a mis espaldas…





José Fernández del Vallado. Josef. Mayo 2008.

Texto agregado el 26-05-2008, y leído por 76 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
2008-07-06 22:23:53 Es un siempre renovado momento leerte porque eres versátil, creativo y no siempre presentas una pluma igual, cautivan tus formas y simpática plasticidad al plasmar tus letras...5 online
2008-06-02 06:05:54 No creo que ni Satanás, ni tú, sean tan perezosos, el mundo y este relato lo desmienten rotundamente. Muy bueno, te felicito. Un abrazo, Carlos. carlitoscap
2008-06-01 22:41:12 jajaj excelente! me causó gracia tu ángel gordo de lentes culo de botella, me gustó como manejaste el cuento, está buenísimo. Un beso. Magda gmmagdalena
2008-05-30 16:42:13 Vaya, todos los días me sorprendes mas… este cuento que es una fantasía buenísima y bien narrada, que nos habla de un ser terrenal que sabe vivir la vida, pero que a su vez tiene alas y también es parte del mundo que los vivos desconocemos, nos vas llevando por el surco abierto de tu trama hasta llegar a una cuasi asamblea entre el ángel y el diablo, sensacional imaginación amigo, me encantó.***** Besos lagunita
2008-05-30 07:07:39 Después de todos los comentarios sólo me resta decir: !bravo! margarita-zamudio
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