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Inicio / Cuenteros Locales / aristofeles / Los alienigenas ya nos han invadido

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:354511]

Fue en julio del año bisiesto. En julio del año terráqueo, se entiende, nosotros estábamos en Marte a unos cuantos grados bajo cero y con una tenue luz. Acabábamos de estrenar nuestra flamante base autóctona. Estábamos orgullosos aunque dependíamos de las lanzadoras rusas, puesto que eran las únicas preparadas para enviarnos material en poco tiempo. Aún estábamos investigando el hielo que había en su suelo marciano, cuando apareció aquel "meteorito", bueno, ese fue el primer nombre que nos vino a la cabeza. Se estrelló a pocos metros de la base y hizo suficiente ruido como para que fuéramos a echar un vistazo. Fuimos Mustafa -Turquía había sido uno de los financiadores del proyecto- y yo, Daniel. Sabíamos que últimamente todo el mundo estaba instalando bases en suelo marciano, Chinos, Indios, Japoneses, todas las potencias industriales. O sea que perfectamente podía haber sido también una nave que hubiera aterrizado fatalmente.
Nos acercamos con el todo terreno por si tuviéramos necesidad de trasladar algún material. El objeto impactante había abierto un cráter de un centenar de metros de diámetro. En su centro, humeante había un objeto esférico de color negro brillante. Los sensores de temperatura nos indicaban que estaba tan caliente como un horno de fusión. Decidimos esperar y comunicar el hallazgo a la base central de la tierra. A su vez me llego un mensaje por el correo.
"llega expedición estadounidense a su base. Ayúdenla en todo lo posible. Remitan fotografías y mediciones."
Al cabo de un rato, cuando ya empezaba a descender la temperatura, vimos a lo lejos llegar otro todo terreno. Eran los estadounidenses. Era un grupo de cuatro hombres mandado por un comandante.
- ¿Son los de la base europea?-
Nos preguntó
- Efectivamente, ustedes son de la base estadounidense, ¿verdad?-
- Así es, mi nombre es comandante Harris, soy ingeniero especialista . Pueden volver a su base cuando quieran, ya nos ocupamos nosotros del objeto.
- Nos han dicho que les ayudemos-
- No hace falta, se lo agradecemos.
- Si no le importa, tiraremos unas fotografías.
- No se si me expresado con claridad, pueden volver a su base-
Mustafa y yo nos miramos a la cara, con una mezcla de indignación y perplejidad. Me di cuenta de que sus hombres iban armados con unos extraños fusiles. Empuje a Mustafa hacia el vehículo. Una vez dentro, antes de arrancar, nos dedicamos hacer algunas fotos, mientras los estadounidenses habían colgado unas cuerdas y estaban introduciéndose en el cráter. Finalmente decidimos dar media vuelta y volver a la base.
- Ese descubrimiento era nuestro-
Me dijo Mustafa
- Tienes razón, pero éramos dos contra cuatro-
- No tienen derecho-
- En fin, cumplimos órdenes.
Ya en la base estuve ampliando las fotografías con el ordenador. No se apreciaba nada normal salvo que era un meteorito muy regular. Parecía más bien algo artificial, como un satélite. De golpe, oímos unos ruidos en la chapa exterior de la base, como unos pequeños golpes. Pierre, que era el tercer miembro del equipo, fue a mirar la pantalla de la cámara del exterior. Era el comandante Harris.
- Voy abrir-
Dijo Pierre.
- Mantenlo en la sala de descompresión-
Sugirió Mustafa y asi lo hicimos. Había un intercomunicador en la misma sala.
- Ábranme la puerta-
Ordenó el comandante Harris
- Hemos tenido un accidente, necesitamos ayuda-
Los índices de radioactividad de la sala se dispararon. El comandante Harris parecía una bombilla incandescente.
- Vamos a salir-
Le comuniqué al Comandante y aunque no parecía muy de acuerdo, no tenía fuerzas para oponerse. Nos pusimos los trajes. El comandante tenía quemaduras en la cara.
-Mis hombres-nos dijo-tienen que recogerles, necesitan asistencia médica-
-Esta bien, Mustafa, Pierre, id a buscarlos, yo me ocuparé del comandante-
- De acuerdo, pero debe permanecer en la sala de cuarentena-
Me advirtió Mustafa. Asi lo hice. Lo introduje en la sala de cuarentena. Lo puse encima de la mesa de operaciones que había para el reconocimiento de los accidentes. Había una pared transparente que separaba la sala de otra de control donde yo me fui. Le hice un scanner corporal y no presentaba ningún hueso roto pero si tenía quemaduras por todo su cuerpo. Había estado expuesto a una alta radiación.
Debía seguir en cuarentena y recibir un tratamiento adecuado. Le administré unos analgésicos mientras pedía ayuda a la tierra de que es lo que teníamos que hacer. La verdad es que las comunicaciones con la tierra se habían interrumpido, parecía como una interferencia. Ya había sucedido otras veces. Mis compañeros aún no habían regresado, intenté ponerme en contacto con ellos pero la interferencia tampoco me dejaba comunicarme con ellos. De repente, estábamos aislados.
Mustafa y Pierre habían vuelto.
- Ni rastro de los americanos-
- Se los ha tragado el planeta. Hemos buscado por todas partes y no los hemos encontrado. Cómo está su comandante?-
- Está afectado por la radioactividad. Necesita un tratamiento de cuidados intensivos pero la tierra no responde. Hay interferencias.
- Genial. No me gusta nada esta situación.
- Ni a mi. Tranquilicémonos y esperemos reanudar las comunicaciones con la tierra.
Decidimos tener controladas las constantes del comandante por si empeoraba. Mustafa había hecho más fotos al meteorito. Había perdido su color negro y parecía de una aleación plateada. Había en su superficie como unas inscripciones. Teníamos las fotos en la pantalla del ordenador y las mirábamos con curiosidad.
- Parece que hay algo escrito-
- Si, es lo que parece, son rugosidades, no creo que signifique nada, quizás los americanos le hicieron algunas pruebas.
- No, no, eso son signos, ¿que no te das cuenta?-
- ¿Signos? Puede que los americanos la marcaran. ¿Ya hay conexión?
- No, siguen las interferencias-
Estuvimos tres horas hasta que pudimos hablar con la tierra. Nos llego un mensaje con instrucciones.
" Prepárense para recibir nave de carga rusa. Recogerá heridos. Intenten recoger muestras meteorito."
- ¿Recoger muestras? Ya veremos, después de lo que hemos visto, eso parece una central nuclear-
Nos comento Pierre. Fuimos a preparar al comandante para su traslado. Sus constantes eran normales. Lo que era anormal era la piel de su cara, parecía que hubiera sufrido una insolación enorme. Le pusimos una sonda de alimentación intravenosa, pues no se había despertado aún.
Cuando llegó la nave rusa, se levantó una tormenta de arena y no teníamos visibilidad. Acoplaron la nave a nuestra rampa de aterrizaje. Por el muelle de carga, aparecieron los rusos con sus trajes espaciales.
- Buenos días. Mi nombre es Igor, comandante de la Soyuz 200. Venimos a recoger el herido.-
- Lo tenemos en la sala -hospital, acompáñenme -
Pero al llegar a la sala Hospital nos encontramos con una sorpresa, el comandante Harris se había incorporado y estaba sentado en la camilla.
- Comandante Harris, ¿como se encuentra?-
- ¿Dónde estoy?
- Esta en nuestra base, ¿no recuerda lo sucedido? Vino a pedirnos ayuda. La Nasa ha enviado una nave de rescate para que regrese a la tierra. Tiene que curarse esas quemaduras-
- Estoy bien, solo fue una explosión. ¿Y mis hombres?-
- No los hemos encontrado, igual volvieron a su base-
- Imposible, no hubieran vuelto sin mi. La explosión los debió desorientar, quizás se han perdido-
- No se preocupe, los buscaremos. Ahora debe volver con estos señores-
El comandante Harris se puso de mala gana el traje, y los hombres se llevaron a su nave. Cuando se hubo ido, nos sentimos un poco más tranquilos y no sabíamos muy bien porqué.
- Deberíamos buscar a sus hombres, puede que tenga razón y anden perdidos.
- No creo que los encontremos-dijo Mustafà- esa explosión los debió volatilizar, a veces los meteoritos guardan hidrogeno en su estructura y pueden resultar como una pequeña bomba nuclear-
- ¿Tu has visto alguno explotar?
- No, lo leí en un manual-
- Entonces, querido compañero, no te importará que lo ponga en duda-
- Quizás intentaron abrir le meteorito con algún explosivo-
- Esa versión ya me gusta más. Pongamos en marcha el radar, a ver si descubrimos algo-
Pero nada, estuvimos una hora escrutando la zona y no dimos con nada, salvo el famoso meteorito, a quince minutos de nosotros. De repente captamos un mensaje de socorro. Era la nave de los rusos que había recogido al americano.
"Tenemos que volver. Problemas con el herido. Ha empeorado. Necesita ayuda médica urgente, él no soportará la vuelta a la tierra. Prepárenlo todo"
Dispusimos todo para la vuelta de la nave, pero no volvió. Se quedó orbitando el planeta sin aterrizar. Le enviamos otro mensaje,
"Todo preparado para que aterrice. Indíquenos el motivo de orbitar"
Pero no hubo respuesta. Le enviamos varias veces el mensaje, hasta que en el video comunicador apareció el comandante Harris.
- Necesitamos ayuda. La tripulación se ha visto afectada por un virus, están con mucha fiebre. He conseguido anular el piloto automático pero no sé hacer volver la nave-
- Nosotros tampoco señor, buscaremos una solución. Vamos a llamar a la central para que lo guien-
Los tres nos miramos asustados. Mustafa fue el primero en hablar.
-Harris está infectado-
-Bueno, no nos precipitemos-dije yo-si estuviera infectado nosotros también lo estaríamos, y si es así, ¿porque los rusos han enfermado más rápidamente que nosotros?

La cuestión quedo en el aire. Enviamos un mensaje a la tierra explicando la situación. Nos respondieron que dentro de un cuarto de hora, nuestro responsable se pondría en contacto con nosotros por video comunicación. Puntualmente, apareció en nuestra pantalla de comunicación.
- Estamos elaborando un plan de emergencia, necesitaríamos que instalarais una cámara cerca del meteorito para observarlo. En cuanto a los hombres del comandante Harrys, estamos mirando de encontrarlos con los satélites.-
Mustafa y yo volvimos al meteorito, dispuestos a instalar la cámara.
- Sólo somos científicos, por culpa de este suceso tenemos detenidos todos nuestros experimentos-
- Son experimentos muy aburridos, el meteorito puede ser un hallazgo.
- O un peligro.-

El meteorito seguía en el mismo sitio, pero ahora la temperatura había bajado adaptándose al planeta. Pusimos el trípode con la cámara al borde del cráter y la enfocamos. En el meteorito se veían claramente unos signos escritos.
- Parecen signos mayas-
- O jeroglíficos-
- ¿Porque no nos acercamos más?-
Propuso Mustafá
- Ya sabes cuáles son nuestras órdenes, limitarnos a colocar la cámara-
- Nadie nos ha dicho de limitarnos a nada, voy a bajar-
No acepté de buen grado su proposición y me dispuse a esperar al lado de la cámara, mientras Mustafa se deslizaba cráter abajo. Lo hacía habilmente, como si toda su vida se hubiera dedicado al alpinismo. Tenía una mala impresión, como si algo tuviera que salir mal. Una vez llego abajo, estuvo mucho rato observando el meteorito. Fotografió los signos y volvió a subir. Empleó el doble de tiempo en hacerlo y llegó a mis pies muy cansado.
- Es increible- me dijo- Son unos signos muy parecidos a los mayas. Este meteorito ha sido escrito por una civilización inteligente-
- Esto es increible, ¿quién haría algo así?-
Regresamos a la base y pusimos en marcha la cámara. Tierra nos corroboró que recibían las imágenes correctamente. Mustafa cargó las imágenes al ordenador y buscó por internet el abecedario maya. Los signos eran muy parecidos.
- ¿Que vas hacer?-
Le pregunté
- Voy a ver si lo puedo descifrar-
Le deje hacer. Quizás así se relajaría un poco, aunque tenía la sensación de que esos signos eran imposible de descifrar. Pierre seguía pegado al radar. Yo empecé a mirar aquel meteorito. La central quería muestras pero eso era una masa sólida y compacta.

Donde había impactado el meteorito, en el cráter que había abierto, descubrimos una construcción. Había algo parecido a un templo, un edificio muy antiguo, hecho del mismo material que el suelo del planeta. Tuvimos que desenterrarlo, pues solo se veía lo que debía haber sido el techo. También encontramos huesos pertenecientes a algún tipo de ser vivo pero gigante, diez veces nuestro tamaño. Hicimos fotografías de todo y lo enviamos a la tierra. El esqueleto del ser tenía cierto parecido con el nuestro, pero su cráneo era más alargado, así como sus manos y sus pies. Tenía una gran columna dorsal, parecida a las espinas de los peces.

Texto agregado el 26-05-2008, y leído por 48 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2008-05-27 18:14:04 Buen texto. Hay alguna cosilla que necesita ser pulida, pero me ha gustado mucho leerlo, felicidades. Un saludo de SOL-O-LUNA
2008-05-26 20:15:52 Muy entretenido y bien escrito. 5* ZEPOL
2008-05-26 19:24:52 lo he disfrutado mucho... :) moribunda
 
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