Me miras inquieta. Me preguntas ¿Qué te pasa?
Nada.- respondo.
Y es que sería capaz de mirarte el día entero sin pestañear.
Sé que lo odias, que te sientes incómoda, que te intranquiliza, que lo odias mucho. Sé que odias también mis abrazos a tu cuerpo a toda hora. Sé que odias mis besos cada vez que estás callada...
Pero sé también que cuando estoy lejos, los extrañas. Añoras mis brazos en tu piel, sé que te pierdes en mis letras añejas.
Entonces te miro fijo a los ojos y te pregunto ¿Qué nos pasa?
No me respondes...
Te abrazo fuerte contra mí... Te amo...
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