Estoy en un abismo sin salida, en un desconsuelo fatal, en el que ni el más fuerte va a salvarme. Mi mente esta en un universo paralelo en que el dolor, el desamor, la amargura y el deseo; han atrapado mi corazón y lo han dejado oculto tras una puerta de engaños y recelo. El sentimiento que me embarga y el pensamiento remoto de tu cuerpo me tienen inmersa en un pasado sin presente y un presente ausente, en un día que nunca fue y en un minuto en el que espero sentirte nuevamente aquí entre mis brazos. Este abismo es intercambiable por un sueño profético en el cual es posible convencerte de que tus actos no han sido en vano, pero va en mí, si quiero realmente salir de este agujero oscuro. Mis días son eternos en esta tierra, quiero las horas, los minutos y segundos, pero para disfrutarlos contigo, y es que el tiempo en que me hablas son los momentos mas felices que tengo, el resto del día solo imagino tu rostro en éxtasis y me conformo con saber que en cosa de minutos varias veces te llene de placer. Mi abismo sin más rodeos es tu piel, tu calor y tu cerebro.
Y me hundo en tus costillas y en tu bien marcado pecho, tu cuerpo de hombre fuerte me estremece hasta mas no poder, tus pensamientos naturales, tu voz que enriquece hasta las mas feas palabras, tus caderas, tu cuello, tu mentón, tu risa, tus frases, tu madurez me elevan hasta lo profundo de las nubes. Y tu lengua pecado mortal que obedece mis caprichos hasta llevarme al clímax de colores infinitos. Tu abismo hiere, aprieta, estruja, fascina, devora y alimenta mi apetito voraz de tenerte cerca cuando yo quiera. Y el simple hecho de tenerte y de sentirme tuya es mi abismo de placer.
|