La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / golpha / Campeón como mamey calado

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:355688]

Campeón como mamey calado

A Hugo, David y Eduardo

Mejor no le entro compadre, decía el Manolo, mientras se vendaba los puños, recordando el orden preciso en que la cinta tenía que dar sus vueltas, no fuera que le quedaran bolas entre los nudillos, o que le ajustara demasiado la mano y le atrofiara la jamaica, dos a la muñeca, abrazo al gordo, cuatro a media palma, ¿y si mejor decimos que para después?, aseguro el meñique, vuelvo al pulgar, y regresamos por el anular, y así con los otros dos, para rematar con unas vueltas sobre el puño y… ay, ya me equivoqué, y a desenrollar la venda y recomenzar.

Pero en ese momento el Trabas decía, mire compadre, no sea mariquita, tanto le echamos agua pa´que se me raje en el trampolín, ¿o qué no fue usté el que retó a Surreyman? Ahí andaba de bocafloja con todos, nomás para impresionar a la Chapis, y yo tuve que organizar este borlote, con tal de que no le rompieran la tatema frente a su morra. ¿O qué?, ¿Me va a decir que se le arruga?¿Luego de todo el esfuerzo que hice para organiza esta pelea? ¿Sabe acaso cuánto me costó convencer al Bacarman de que nos prestara su terreno? Ya ve cómo se nos puso luego de que le clausuraran su alipucentro, que dizque por nuestra culpa, ya ni quería hacer nada que estuviese fuera de la poderosa, y que nel y que nel, pero ahí voy yo de tarugo a convencerlo de que nos dejara preparar un agarrón, nomás para que mi compa querido tenga un lugar honroso donde disputarse el derecho de la Chapis, un sitio digno de película para que le cosa la bocaza a ese pedante del Surreyman, y en el rincón perfecto para que se haga toda una leyenda en el barrio.
Pss eso sí, pensaba el Manolo, acabando de meter el extremo de la venda entre uno de los pliegues. Jijoles, parece que va a estar gacho, y todo para quedar bien con mi Jime, mi Chapis querida, para que no pensara que me abría, ni que soy de esos que no pueden cuidar a su guitarra, ni modo de agrietarme cuando el Trabas le gritaba al Surreyman, no es nuestra culpa que Nicaragua Paraguay, pinche Orlandito, aquí el que trae mano nones de pares se queda sin morralla. Y éste que se levanta de su mesa, con todas las de armarla de tos, por lo que Manolo, casi obligado por la Chapis, tuvo que decir que entre ellos dos era la cosa, a lo que el Trabas agregaba que claro, aquí el único macho es mi compita, que cuando quieras te rompe la cara, y entre el no me ayudes compadre y un puñetazo volado , el Manolo apenas tuvo tiempo para sacar a la Chapis y al Trabas, en el preciso momento en que el Surrey, hecho una furia, apartaba una mesa y se les lanzaba a los madrazos, y las sillas y los vasos, y que ay que chingón me salió esa, hasta con rima y toda la cosa, decía el Trabas, una vez afuera, contándole la historia a los policías del por qué se había iniciado la bronca, y de cómo Orlando Romero “el Surreyman”, había provocado injustificadamente a su querido compadre Manolo al estar verdeando bien culero, perdón por la palabra oficial, a la novia del susodicho, la señorita Jimena Hernández, pero esto no se queda así ¿Verdad compadre?


Por eso el Manolo no tenia otra que sonreírle a su compadre y nuevo manager, con una mueca que dijera por eso somos compas, por abrigarnos cuando hace frijol, y ajustándose los botines se quedó pensando un rato, un poco tenso, no como el Trabas que se veía tan confiado, como lo había estado todos los días anteriores, cuando salían de entrenar, repitiendo lo grandiosa que iba a resultar la pelea, lo fácil que sería vencer al Surreyman, tú nomás mueve bien lo pies, mantente ligerito y flotando, que te siga y se canse y falle, y muy contento que se veía el Trabas, con esa felicidad que tiene el que no va a pelear, pero que clarines que él invitaba el desayuno, ligerito eso sí, porque aún cuando no había peso límite, ya andamos medio pesadones, así que aunque fuese un licuadito de por ahí en el mercado, cerquita del gimnasio donde entrena el Surrey, sirve que lo enchilamos, para que le pegue más duro a sus costalitos nuevos, y su par de sparrigns cubanos, rejijos de la fregada, listísimos para dejarse partir la madre con tal de que no los regresen a su isla. No como usted mi Manolo, usted sí que es trinchón le decía don Artemio, su preparador físico, mientras caminaban hacia el mercado, entrenándose a la mera antigua, como el Púas, la Chiquita, el Mantequilla y por supuesto el mismísimo don Chávez, como los meros puños curtidos del pueblo. Cargando huacales y pelando la pata hasta que empape la camisola. Y ahora a pelarle Manolo, que el Trabas sigue mentando madres y no vaya a ser que nos den alcance esos mendigos negros, uniformados con sus pants Wilson y sus cacles Everlast.

Pero lo mejor sería alistarse ya, dijo Don Artemio, yendo por la cinta adhesiva para sellar las vendas, hay que ver las preliminares completas, y esta frase al Manolo le cae de sopetón, que cuáles preliminares, ¿a poco iba a ver más peleas? ¿No que sólo era entre el Surreyman y yo? Sí mi compadre, pero sólo con ustedes no juntábamos tanta gente para pagarle al Bacarman, y menos pa la renta de sillas, tablones, gradas y sobre todo pa´l surtido de coronas, que cuáles coronas, ¿Ps con qué cree que se ve el boxeo mi cuatepache?, con una bien helodia, y aquí la gente tiene mucha sed. Y es apenas que se da color del tamaño de la cosa, y lo que sentía bien estirado se le empieza a fruncir, y el Trabas que lo mira, y quíteme esa cara de baboso, no sea mariquita compadre, no me salga como el rajón del Sumidero, que según me dijeron hace ratito acaba de rendirse, o más bien lo rindieron, con el trapazo blanco al cielo, dizque no aguantó un ganchito al hígado, y ya temían que orinara sangre un par de semanas. Pero eso el Manolo ni lo escuchó, y más nervioso, porque Don Artemio ni toalla blanca tenía, así que estaba solo cuando se subiera, solito contra Orlando el asesino, el Surreyman, ese hijo de su reina madre. Y yo no quiero mear rojo.

Así que usted a calentar, que ya pronto es tarde, un minuto de cuerda, luego dos de sombra, marcando golpecitos al aire para aflojar los músculos, jab izquierda-izquierda, gancho izquierda- derecha, volado izquierda y recto de derecha, esa merita es la matona.
Ya casi nos vamos. Entonces que lo llaman, porque la última preeliminar fue un fiasco, el retador ya andaba tocado y no aguantó vara, y hay que darse prisa antes de que el público se impaciente, porque las cervezas vuelan y aún en el suelo las cobran.
Por lo que el Manolo se puso la bata vieja que usaba de chaval, y así encapuchado comenzó a salir del vestidor, bueno, de la cocina, y pensó en el protocolo de llegar en fila india al ring, como lo hacían los meritos campanas, pero eso no pasaba en las de barrio, y puede que hasta lo tachen de mamerto, ¿para qué tener el público en contra? mejor abría bien la buchaca para medirse el protector, pero ay no mame Don Artemio, esa cosa esta hirviendo, y sí, es que con las prisas ni me dio tiempo de aflojarlo hasta ahorita, ya ni modo, se fue todo escaldado, y el Trabas ya por fin medio nervioso, apresurando a todos para salir, cruzar la terraza y entrar al patio central por una puertita al extremo del corredor.

Ahí estaban toda la banda del barrio y circundantes, ya entrados en cerbatanas, escuchando al presentador, ósea ese del periódico doblado en cono, parado en medio del ring de colchonetas, que ya se acercaba el momento de la pelea estelar señoras y señores, donde se enfrentarán Manolo “el Suaves” Díaz, retador, ay que pinche nombrecito, contra el campeonísimo del barrio, Orlando “el Surreyman” Romero, y que ya estaban a punto de comenzar el primer round, pero que dónde estaba la viejota de los números, interrumpió un pedote de la esquina, y ah jijos, en esa sí la cagué, pensaba el Trabas, envaselinando la cara del Manolo, recuerde mi compadre, está aquí porque usté así lo quiso, nosotros lo apoyamos, no me salga mariquita, ya hasta pedí prestada la toalla del otro manager, para que se quede tranquilo.


Y ya la neta el Manolo se la pensaba, aunque era muy tarde para eso, no se me arrugue cuero viejo que lo quiero pa tambor, porque aunque otras veces se ha madreado, ó andaba pedo ó muy encorajinado, y ahora ni una ni otra, además que luego de ver al Surrey tan macabro, para ser sinceros en últimos minutos ya me viene valiendo la Chapis, que creo que ni vino, ay pinche Trabas para qué me mete en ésta bronca, ya ni modo, y el Orlando que le choca los guantes y le dice que se lo va a llevar Dios pa´su rancho, regresan a su esquina para las últimas instrucciones, pero el Trabas ya no sabe que decirle, y Don Artemio se limita a sobarle los hombros, como el que maquilla al muertito, vamos mijo, que yo creo en usted.

¡Tan-tan! Y que sale hecho la raya, moviéndose como se acordaba, pero con la guardia muy alta, por lo que de inmediato me lo retachan contra las cuerdas, pero apenas pudo librarla al agacharse, recorriendo el cuadrilátero, paso de péndulo, finta y corro, finta y corro, finta y corro, al fin que para eso soy bien filo…¡sobas!, murmura el Trabas, que lo acalambran con un jab, aunque se recompone y después suelta un par de guantazos que recibe bien el Orlando, y el Manolo que ve esperanza y le deja caer una lluvia de rojos, convirtiendo el miedo en un poco menos de miedo, pero el Orlando andaba bien compactado, y le regresa un upper que le retumba en el pecho, por andar de confiadito, y decide correr un poco, a ver si se cansa, pero ni mais, el Orlando lo mide y lo acorrala, pasito a pasito, así da más culo cuando se le deja venir, y el otro como mayate vuelta y vuelta, córrele campeón que éste sí nos zumba, pero ya casi lo tiene atrincherado en su esquina, y el Manolo ya nomás se hace bolita para amortiguar la leña, y por un momento estuvo seguro de volverse vidente, porque escuchó el madrazo antes de que pasara, pero no, era la puerta que se había caído, porque la trulla llegó y se apersonó en el lugar, y todos le corren huyendo de los azules, que a macanazos controlan a un grupito, y el Bacarman está para morirse, y el Manolo aprovecha el alboroto para sobarle un último puñetazo y dejarle un ojo de cotorro antes de lanzarse fuera de las cuerdas y correr por el pasillo por el que había llegado, que estaba menos transitado, mientras el Surrey le grita, que esto aquí no acaba, que van a ver todos, mientras un par de tiras lo someten de los brazos. Manolo asienta con la cabeza, y ya muy nalga le avienta una mentada, le acepta el reto antes de encaminarse a la caribe del Trabas, que segurito fue el primero en pelarse, no sin antes sacar el dinero de las apuestas, y ya todo el lugar era un caos de sangre y cerveza, pero prometió volver, aunque la única razón para aceptar la revancha era demostrarle a todos que, aunque a veces lo dudara, él no era ningún mariquita. A la Chapis luego se lo comprobaba.

Texto agregado el 03-06-2008, y leído por 102 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-06-16 07:19:39 yo estuve en esa! RanchoMental
2008-06-14 06:44:07 Aristidemo siempre tiene muy buenas recomendaciones. Ahora tienes el reto de superar esta cosototota... ¡vientos! ednushka
2008-06-05 16:09:26 es-tu-pen-do. Aristidemo
2008-06-03 18:00:18 Me resultó muy agradable tanto la historia como los personajes. Supongo que el cambiar de tercera a primera persona es intencional; si bien es un recurso interesante, me da la sensación que no se aprecia del todo, quizás por la puntuación del relato o el uso de lenguaje coloquial. Creo que es "o sea" en vez de "ósea". Desastroso
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]