Cruza veloz la estancia
vestido
de oscuridad asediadora.
En las líneas de mis manos
se instala,
riéndose de mí.
Quisiera darle la espalda
convencerme
de que no existe.
Burlón,
trepa por mis brazos
enredándose en mi cuerpo.
Como víbora hambrienta
lentamente me asfixia.
Cedo. |