Cuando el alma se percató de las negras intenciones que tenía su cuerpo de suicidarse, desde el rascacielos de la ciudad. Despavorida, llena de miedo a la muerte, y en un acto heroico, pero espontáneo, intento coger sus harapos y abandonar al triste desvergonzado de tres dimensiones...
El pobre murió sin saltar desde el piso 50. Agonizó por el bellaco susto de su espíritu... ¡¡¡Espectro infame, olvidó que ningún mortal puede vivir sin alma!!! (Artículo 666 de la naturaleza).
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