Tú, doncella de pechos blancos
Y cabellera derramada
Como trigo por el campo,
He venido a tomarte esta noche
Mientras sueñas en tu palacio,
Mientras duermes e imaginas
A un gran caballo alado
En el que montas y te lleva
Lejos muy lejos volando.
Pues ese que montas soy yo,
Metamorfeado en caballo,
Y el aire que te toca
No es otra cosa que mis manos
Que resbalan por tus piernas,
Por tus muslos y por tus labios,
Y ese placer que sientes
Y poco a poco va llegando,
Es mi regalo para ti, princesa,
La pequeña muerte llamada orgasmo.
Y cuando despiertes sentirás
Aún mis alas llevándote muy alto,
Y entre tus piernas brotará
Un botón húmedo y rosado.
Cada noche espérame, princesa,
Que yo para ti llegaré volando,
Deja para mí tu ventana abierta
Y tu camisón desabrochado.
|