No pierdas el tiempo en vanales absurdos,
mas la osadía de tu alma niña, flocere del olvido.
Pon tu mano a trabajar en la tierra que es fértil
la erosión se carcome el alma,
pudre el tiempo con los malos recuerdos, afloja el gatillo que dispara contra tu almohada para despertarte del sueño infinito.
Ya no eres más el arriero de un rebaño muerto, tus ojos ven más que antes, aunque a veces se nieguen a hacerlo.
Dispara y sorprende, para mostrar lo que nadie ve. |