Todo esta enterrado en una pequeña cajita, que igual que la que un día se le otorgo a Pandora, jamás debería abrirse... Lo que hay en ella solo nosotros lo sabemos, es un eterno sentamiento y la mitad de un corazón que nunca te entregare, la mitad de mis deseos y la pena que sentí al desterrarlos, todo eso y mucho mas que no sabría describir.
Dentro de esa cajita se quedaron las miradas que jamás volverán a ser tan claras, a ellas las acompaña un furtivo y placentero desfile de caricias escondidas que ya nunca te daré.
El amor que aquel día entre llantos confesé y tu mirada cautiva de tu cruel fidelidad hacia todos los demás aunque, traicionera incansable de tu roto corazón.
También encerré, aquel abrazo desconsolado que entre lagrimas bañe, junto a un sordo te quiero, que tan solo yo escuche muy bajito, muy adentro ....y que nunca pronuncié.
Palabras que algún día, cuando sepa que es el fin y que ya no te veré, pronunciare sin miedo de perderte, sin miedo a saber el color de esa sonrisa que como un gran recuerdo para siempre guardare.
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