Ella ( narración sobre el cuadro de Van Gogh, "El paseo al atardecer")
En un hueco del techo navega un barco, uno de aquellos que no se oxidan, sobre un mar sin igual bajo un cielo nunca conocido; y parte rumbo hacia otros mundos. En la vitrina, a flor de piel de las fotografías de aquel amigo, compañero inseparable de cuatro patas y hocico húmedo que ya es ceniza y bruma de recuerdo, dos elfos juguetean lanzando cabriolas. Dentro del cuadro, en ese que siempre me sonríe, su ciudad deja de ser tela para convertirse en un remolino de vida que teje su propia historia. En otro rincón, dos arañas contemplan cómo la oscuridad se descarna de miedos y se alumbra con su magia. En el suelo, junto a una pata de la cómoda, una tribu de demonios sacrifica su maldad a gritos. Y mientras mis ojos rasgan la penumbra, todo esto le cuento yo a ella en este atardecer donde el cielo se abrasa en el horizonte abriéndose a la luna con un soplo azulado. La arrastro, a ella, por setos rozando luciérnagas, a mi lado, entre mi sombra y el cuerpo. Nadie la descubre, sólo yo. Ella es la que acuna mi locura, la que sostiene mi talento cuando éste se adormece, la que dirige el pincel y alimenta la vista y mi corazón con colores. Ella es más artera que el diablo, más benigna que los dioses a los que ignora, ella es más paciente y profunda que una madre. Así es ella sin duda, mi musa pintora.
Churruka |