Pero escribir con indulgencia sobre mi persona no es lo peor que he hecho en mi vida. Lo peor fue escribir, sin indulgencia,
sobre nadie en particular
y sobre todo
de mi mismo. Sí. El problema de contároslo todo de mi asqueroso Yo palpitante
es que siempre os quedáis con el Yo
y olvidáis lo de
puto
y parpadeante.
Quise jugar, y jugaron conmigo. Es la regla, sin guardar relación con el lado por el que cae la mantequilla y la tostada. Simple, es un juego de estornudar y disculparse. De decirlo todo
sin que nada cambie.
El talento nunca lo tuve... compensaba siendo el más rápido en poner la cara: para las hostias, para
la lluvia
de palos
que yo mismo inventaba.
Ahora
o la lluvia era equivocada
o a nadie impresiona un espectáculo semejante.
Como una enfermera en la guardia de noche
camino entre vuestras camas, largos paseos por los pasillos, y me miráis
mientras sólo podéis hablar de vosotros mismos.
A Vanesa y a Dylan (y +): ninguna lluvia
es equivocada.
Sólo puede que te moje
allí donde no lo esperabas. |