Abandonaré mis ropajes
junto con mis pudores de niña consentida,
descalzaré mis pies y,
deslizándome desnuda entre tus brazos,
abordaré tu barca
para iniciar nuestra travesía.
Serás mi camino hacia otra orilla,
mi puente, mi sostén y mi refugio.
Navegaré bajo tus cuidados confiada,
sobre las aguas de la vida,
cruzando la corriente
en pos de una meta compartida .
Dejaremos atrás lo que nos separaba,
uniremos músculo y mente,
timón y compañía, ritmo y aliento.
Secaré tu frente cuando debas tensar tus brazos
ante el embate de duras correntadas,
Tú resguardarás del infortunio mi figura,
cobijándome tras tus espaldas.
Seremos criaturas nuevas.
Navegantes de amor,
acunados por la libertad.
tutelados por el río.
María Magdalena
|