CAPITULO IX
un macho se mantuvo al margen, dejo que sus amigos disfrutaran de esa parte del jolgorio y se mantuvo casto para la Rosaura, los otros si le dieron vuelo a la hilacha; como que el material que se trajo no era para desperdiciarlo, así que algunos arriba de sus trocas y otros desperdigados en las milpas, al cabo ya pagadas las meretrices; "pos a darle que es mole de olla", hasta Don Canuto que ya era un hombre entrado en años; viudo desde hacia un tiempo; pero que era muy estimado de Meliton, era algo así como el padre putativo del muchacho. Se perdió por los adobales toda la noche, él viejo era de buen talante para esos menesteres; así que se agarro una huerita que dizque de las Europas y no la soltó hasta ya muy amanecido, dicen que todavía llegó a dejarla a la estación y ahí le dio su despedida a la huerita que nomás le decía; ahí Don Canuto ya estése sosiego…
La Rosaura no desaprovechó la ocasión para juntar a sus amigas y burlarse de todos los preparativos de la fiesta y, a pesar de la curiosidad para que les dijera como seria el desenlace; pos nomás no soltó prenda y les dijo: Ustedes asistan a la boda por que va a estar requete divertida, va a ser un dia que no se olvidara en muchos años. No sabia que tan cierto era su predicción, pero pos la vida es canija y a todos nos cobra nuestro caprichos y a veces hasta con intereses, definitivamente esa boda nunca se olvidó en el pueblo…
Todo el pueblo madrugo el día de la boda, la hora estaba pactada para misa de 11 del domingo; el horario mero de los ricachones, el pueblo se adorno con flores, en todas las puertas principales, se barrio y regó todo jardín del pueblo, calles limpias y regadas, fachadas pintadas; gente curra, hasta los más pobres se habían mandado hacer sus trapitos para la fiesta; por que el Meliton no quería que nadie faltara a su fiesta, los hostales, mesones y el único hotel del pueblo a reventar, hasta algunas casas tuvieron que servir de hospedería, jijiji, que relajito armo la Rosaura…
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