Capitulo XI
Llego el momento tan esperado; ahí estaba la Rosaura, todavía con su cinismo, se preparó como si de veras fuera a su boda, siempre me pregunte, si esa cosa para ellas es tan bonita, importante, ¿Por qué jugar con algo así?, ¿nomás por capricho?, fue algo que nunca entendí, ella chula de por si, pos parecía una reina; con aquel vestido tan bonito y la colota grande grande; se tuvieron que juntar 12 pajes para que no la arrastrára, era un blanco como las nubes de verano; bonito de veras, y ella con su cara linda, por que lo que sea de cada quien chula si era y no sólo chula requetechula, pero allí estaba a unos pasos de la casa de Dios y ante todo el pueblo e invitados catrines no solo de aquí y los alrededores; si no de la capital, el hermano del gobernador, el Señor Cura de San Juan, pura gente importante, cuando la vieron caminar se escuchó una exclamación; casi de todos; del asombro ante aquella imagen tan bonita, quien la viera; si traía el diablo por dentro…
Su papá muy elegante con un traje de esos que parecen de pingüino; la agarró del brazo; nombre las damas bien chulas, aquello era lo más elegante que se ha visto por acá, unos trajeados, otros vestidos de charro y las mujeres rechulas, él Señor Obispo, con sus mejores galas; con esas sotanotas blancas elegantes y luego el sombrerote ese picudo que se ponen, y con su bastonzote de color de oro; que yo creo que si era; por que pos con tanta limosna, y luego los niños cantores todos vestidos de monaguillos; limpiecitos y ordenados hasta el sacristán andaba de saco y corbata, anduvo por todo el pueblo la noche anterior buscando quien le hiciera el nudo a su corbata, por que pos él; pos cuando se había hecho un nudo así. Después que la agarró del brazo el papá para entregarla, en cuantito cruzaron la puerta de la iglesia llego él Meliton en su caballo Tordillo;
a que chulada de pelao, parecía de esos que salen en las películas del cine, no; esos tipos le quedaban cortos que porte de macho; de lo mejorcito que se ha dado por acá; verdad de Dios…
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