CAPITULO XV
Ahí estaba todo el enredijo que había hecho y que podía acabar en tragedia; todo por un capricho de una niña inmadura, si no había tenido respeto por la iglesia o sus padre, pos yo creo que tampoco por la vida, pero algo en su oscuro corazón le dijo que la estaba regando y se metió en medio de la discusión, le dijo:
- Vete Abundio estas muy tomado, yo voy a hablar con Meliton… Pensó que con sólo decir: Ustedes dispensen fue una puntada de muchachas y hora todos nos vamos para la casa y como si nada hubiera pasado... pero la cosa ya estaba muy avanzada, entonces Abundio la descubrió.
- Pos no me dijiste que te quitara a este latoso de encima y que si te lo quitaba te vendrías conmigo.
Meliton pensó que eran mentiras de borracho para molestarlos; así que le dijo:
- Quítate Rosaura; este no entiende de razones, la única forma de que entienda es mandarlo de visita con San Pedro. Se apartaron y Rosaura se interpuso, sabia que no dispararían estando ella en medio; se equivoco, Abundio pendenciero y traicionero; busco esquivarla y le disparo a Meliton este al sentirse ofendido con la amenaza de muerte le mando una bala al Abundio pero la bala fue al estomago de la Rosaura…
Rosaura muy mal herida y cerquitas de la muerte en brazos del aquel que de veras la quería, le confeso la verdad, aquel juego ingrato del que hizo objetos a todos, y todavía tuvo sus instantes de cinismo y le dijo clarito: - No te quiero; sólo fue para granar una apuesta…
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