Santa María La Blanca de Valdivia. Chile.
A 10 días del mes de julio del año 1998.
Al Caballero
don Alonso Quijana.
La Mancha. España.
Presente.
Muy señor mío y mi dueño:
La fama de su buen nombre y los valores que usted ha diseminado por muchos caminos y épocas, cuyos recuerdos guardaré de por vida en mi mente y corazón, me impulsan a solicitarle algunos favores que, dada su gran generosidad, espero ansioso, me conceda.
He aquí la lista de favores.
Deseo:
1. Su fiel amigo y escudero, Sancho Panza, para decir: "Por fin tengo un amigo".
2. Su bella dama, Dulcinea del Toboso, para decir:
"Por fin tengo una dama".
3. Su hidalguía, para decir: "Me equivoqué",
cuando así haya sido.
4. Su bella locura, para decir:
"Los ideales dan sentido a mi vida".
5. Su fino corcel, Rocinante (jamelgo, según los "cuerdos"), para sentir lo noble junto a mí.
6. Su lanza en ristre,para alancear a la amarga injusticia.
7. Su adarga protectora, para protegerme de las duras embestidas de la opresión.
8. Su morrión y celada, para protegerme de los arteros ataques de la traición.
9. Su espada desenfundada, para salir en defensa de los ancianos.
10. Su bizarría, para salir en defensa de los menesterosos.
11. Su decisión, para salir en defensa de los huérfanos.
12. Su generosidad, para que los desamparados reciban a manos llenas.
13. Su cincuentena de años, para que la inexperiencia no me juegue otra mala pasada.
14. Su empeño en "nadar contra la corriente", para ir en contra de todo lo establecido.
15. Su consecuencia, para cumplir con todo lo que me proponga.
16. Su perseverancia, para seguir, aunque los obstáculos se multipliquen.
17. Su ilusión, para las empresas, (empresas descabelladas, según los "cuerdos").
18. Su gran capacidad de lectura, para solazarme una vez más leyendo sus sin pares aventuras.
Esperando pueda concederme los favores arriba señalados, me despido de usted. Reciba, pues, mis más sinceros deseos de que tenga salud y bienestar, y hágalos extensivos, también, a doña Dulcinea y a don Sancho.
Saluda a usted muy cordialmente, su eterno admirador,
El caballero de Santa María La Blanca de Valdivia.
Pd. Déles mis más calurosos afectos, también, a Rocinante, al Rucio y al Galgo.
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