¿Que me quedaba por hacer?. La ocurrencia había sido mía, eso es cierto. Pero nunca fué con la intención de llevar todo esto al plano de la realidad.
“Allá voy Benjamín, cerciórate de que no haya nadie cerca”. - Le grité a mi aventurado amigo al tiempo que lentamente empecé a desdoblarme y con mis metacarpos desnudos de carne empujaba la tapa de mi féretro y luego, la luz resplandeciente del sol quemando mis ojos, o las cuencas vacías donde una vez estuvieron -.
Entonces desde ese momento fueron ocurriendo cosas que todavía no entiendo. Necesito empezar diciendo que a pesar de la larga amistad que tenía con mi amigo Benjamín esa fué la primera vez que lo ví. - O eso pensé, y mas tarde les explicaré porqué -
Hablábamos mucho, teníamos afinidades muy parecidas e incluso varias veces coincidimos en la idea que de habernos conocido en vida hubiéramos sido también muy buenos amigos. Pero jamás nos habíamos visto, tres o cuatro metros de tierra nos separaban desde el día que ambos llegamos apenas con unas horas de diferencia a nuestro sepulcro, porque así fué. Yo apenas empezaba a acomodarme bien para pasar ahí el resto de lo que al mundo le quedara de eternidad cuando escuché el sonido de las palas removiendo la tierra justo a unos metros de mi. Después el silencio y luego la voz de mi compañero que decía:
“Vaya, pensé que esto sería peor. Buenas tardes vecino, mi nombre es Benjamín Terrazas.”.
El caso es que ahora íbamos de visita al mundo de los vivos. Apenas pude reestablecerme un poco de la luz que me encandilaba y lo primero que ví fué una mano que se me tendía ofreciéndome su ayuda para levantarme y salir de ahí. Era Benjamín.
Sin embargo no era lo que yo esperaba. Quiero decir...Uno esperaba encontrarse con un cadaver de 12 años. No sé si me explico.
Yo pude presenciar y ser testigo de mi proceso de reintegración a la tierra. Día a día observaba a mi cuerpo deshaciéndose poco a poco sin descanso hasta quedar en lo que soy ahora. - O en lo que era hasta antes de salir- Un montón de huesos malolientes, oscurecidos y cubiertos por una magra capa de pellejo deshidratado. Pero mi amigo estaba entero, rozagante y transpirando por aquellos calcinantes rayos del sol de Junio.
No acababa todavía de salir de mi asombro cuando lo escuché decir:
-Antonio, alguna vez me dijiste que tenías algunos kilos de más, pero vamos hombre... no creí que fueran tantos-
Y yo, con un gesto reprobatorio por el comentario de mal gusto que acaba de hacer, sacudí mi cuerpo para deshacerme de los restos de polvo que aún me cubrían y no sentí mis huesos, sino la carne puesta en su lugar, la carne del gordo de 112 kilos que fuí hasta el día de mi muerte.
Algo raro estaba sucediendo pero ni tiempo hubo de reparar en ello.
Inesperadamente cuatro personas con gafas oscuras doblaron hacia nosotros cargados todos con grandes ramos de flores negras y violetas, y mi instinto de muerto que va de visita al mundo de los vivos me hizo correr despavorido a esconderme detrás de un mausoleo. Para mi sorpresa Benjamín se quedó ahí. Pasmado ante la luz del día y el calor de la tarde, abriendo y cerrando muchas veces sus ojos como para afinar mejor su vista y ver todas las cosas que no pudo ver durante tantos años.
En un momento dado hizo llenar de aire sus pulmones y extendió sus brazos todo lo que pudo en el instante que una señora pasó junto a él y su mano fué directo contra sus mejillas. Yo no quería ver la reacción de la mujer aquella cuando sintiera la bofetada de un muerto de 12 años cruzándole la cara, pero claramente observé como su mano atravesó su rostro sin que siquiera ella se diera cuenta., después la gente que cargaba las flores pasó por un lado de el y tampoco lo percibieron.
Entonces, para terminar de confirmar mi teoría me crucé en el camino de Juan José cuando este iba a llenar una cubeta de agua, el viejo borracho aquel que por tantos años cuidó de nosotros y limpiaba de polvo y mala hierba nuestra sepultura y el ni siquiera notó que había pasado a traves de mi. Apenas lo ví hacer un gesto de desagrado con la nariz y abanicarse la cara con su mano para seguir su camino...
Vaya, -Pensé- Esto se va a poner interesante...
Continuará... |