COMO UN PERRO.
Tienes lista tu semana,
el lunes en la mañana
comprar el pasaje para el viaje,
por la tarde la siesta rejuvenecedora
en una más que cómoda cama
luego sacar de paseo al perro por el parque,
el perro que tanto dices amar.
El miércoles al concierto de piano
durante la noche,
una noche con velas obscuras
iluminando tu entorno
de una forma románticamente
excitante...
Y el perro quedó sin comida,
sin agua... encerrado
en tu departamento...
Si tan sólo lo hubieses dejado
en la calle para que vagara,
a caso no sabes que las calles
están llenas de perras
dispuesta a todo por un perro
como yo.
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