Rimas simples
El deseo que derrapó en tu cintura,
y el beso atascado en un rincón de tus labios;
tres oídos sordos a los consejos de los sabios,
mi incensatés rasgada por las garras de tu cordura.
El parte de un crimen con dos muertos sin asesino,
mi pasión desbordada en tono de espera;
en mis manos queda la redondes de tu cadera
y en mi rostro la insoportable expresión del cretino.
El grito de tu espalda de la despedida
con ese adios que llega sin acuse de recibo
al costado de los versos que atormentan pero no escribo
mientras miras el torpe paso que doy en la huída.
|