La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / rolox37 / Nosotros estamos muertos. (3ra Parte)

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo  Añadir en Facebook [C:364103]

Todavía si hoy me pruguntaran porqué me envolví en esta extraña aventura no sabría explicarlo.
Si bien es cierto que desde hace algún tiempo sentía cierta curiosidad por saber que pasaba acá arriba no daba para tanto, quiero decir, no debí haberme involucrado en esto...Ahora me siento un tanto extraño en este mundo.

Luego de sobreponernos de la impresión aquella que nos dejó el saber que podíamos ver sin ser vistos, caminamos por los pasillos y veredas de ese viejo cementerio. ¡Que sorpresas nos llevábamos curioseando entre los nombres inscritos en esas lápidas! Viejos amigos algunos, conocidos de poco tiempo otros, algún familiar, unos mas compañeros de trabajo, e infinidad de gente que sin saber pertenecían a nuestro mundo de tinieblas sin saber desde hacía cuanto tiempo.
Entonces, inesperadamente giré mi cabeza buscando a Benjamín y me percaté que se había quedado bastantes pasos atrás, debajo de un enorme y viejo sauce y me dirigí a el, claramente pude ver como secaba las lágrimas de su rostro con una mano y con la otra acariciaba con vehemencia la plancha de granito en cuya superficie resaltaba el nombre de una mujer. Verónica Aguirre Azueta.

Antes de que pudiera preguntarle nada, su voz entrecortada por el llanto susurró:

- Era mi prometida, no sabía que ella también estaba aquí. Al siguiente día de que pasó aquello nos casaríamos, pero no supe que ella también había muer...

- Vamos Benjamín, siento mucho tu pena pero tu ya sabes como son estas cosas. Ahora estamos entre los vivos y mejor que aprovechemos el tiempo que podamos estar aquí. - Le dije con la mejor intención de mitigar en parte su dolor -.

Y así fué como esa tarde calurosa de Junio salimos caminando por aquella puerta alta y de arcos grises. Doce años atrás ambos habíamos entrado por ahí con la firme convicción de que nunca mas volveríamos a salir, ambos llegamos con el miedo reflejado en nuestros ojos cerrados por el natural temor a lo desconocido y podría asegurar también que los dos quisimos gritar con todas nuestras fuerzas justo después de la última palada de tierra sobre nuestros fríos cuerpos. “- ¡Noooooo, No me dejeeeeen aquiiii!-”. Y nos encontramos con la mas terrible rigidez post-mortem que trababa nuestras quijadas ahogando nuestro grito...que nadie pudo escuchar.

El aire caliente de la tarde nos quemaba los ojos y despeinaba nuestros cabellos.

Caminamos sin rumbo por muchas horas mientras en silencio pensaba donde es que había visto antes el rostro de mi compañero de aventuras. En cierto momento mientras nos divertíamos como chiquillos atravesándonos al paso de los autos que pasaban por entre nuestros cuerpos sintiendo nosotros apenas un leve cosquilléo, pude advertir que Benjamín me miraba también como queriendo reconocerme de antes.
Es imposible. -Pensé- Jamás nos habíamos visto. -Me dije no muy convencido-
Nunca hubiera imaginado cuan equivocado estaba.

Fué así, que justo a la vuelta de una esquina sentí una extraña sensación. No sé como describirla, siempre he sido muy parco de palabras para expresar mis sensaciones. Sólo puedo decir que sentí una como emoción muy grande que crecía cada vez mas en mi pecho y cuando este estaba por reventar, un instinto raro e inexplicable me hizo dar un salto sobre la tierra y me elevé...

Me elevé muchos metros sobre el suelo...No se cuantos, pero cuando volteé hacia abajo las cosas se hacían cada vez mas pequeñas y el ruido de la vida allá abajo también. Vi a muchos metros debajo de mi, la cara de asombro de Benjamín y pude advertir también como este flexionó un poco sus rodillas y de un ligero impulso se elevó por los aires y en menos de un segundo estaba a un lado mío.

Ahí estábamos ahora, dos muertos recién resucitados flotando en el aire húmedo y caliente. Observando pasmados la vida a la que ahora pertenecíamos, al menos por algún tiempo.

De pronto se me ocurrió una idea.

“Quiero mostrarte el sitio en que morí” -Le dije a Benjamín-

Y ese fué mi segundo error, quizás el peor de todos...

Continuará...

Texto agregado el 31-07-2008, y leído por 47 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-07-31 17:25:50 Un mar de sensaciones de estos dos muertos simpáticos..Un buen derroche de imaginación y fantasía...Seguimos. auiles
2008-07-31 12:37:32 Interesante. Estoy esperando para saber de las aventuras de tus amigos. ¿Será cuento o novela?...o aún no lo decides?...porque si eres como yo, queriendo hacer una novela, de repente te impacientas y le das término para dejarla como cuento. Espero que no tengas mi defecto de ser impaciente, porque la historia da para más...un beso. albaclara
2008-07-31 12:27:52 En que lío se van a meter estos dos. Me gusta como vas llevando la historia, dos fantasmas en el mundo de los vivos.... te sigo. 5* luna-azul
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]